Opinión

Los famosos de la nevada

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Los famosos de la nevada

Como estamos inmersos en una sociedad hedonista e idiotizada, nos henos inventado una nueva casta social constituida por los famosos. El “famoseo” es, para colmo de males gregario, y basta que uno de los integrantes de esta delirante cofradía se distinga por crear una maniobra de atención en sus redes sociales para que todos los cofrades acudan a imitarlo sin tener en cuenta la conveniencia o no del ejercicio. Lo único que le interesa a esta tropa es el condenado “me gusta” que consolida su grado de influencia en esas estaciones virtuales mediáticas capaces de encumbrar a personajes que en otros tiempos hubieran sido despreciados y con razón, por no saber hacer la O con un canuto.

Esta vez ha sido la presentadora Cristina Pedroche la que ha dado el banderazo de salida y ha colgado en su poderoso twitter su foto posando en la nieve desnuda. El resto de la tropa se ha sentido en la necesidad de copiar el movimiento e incluso mejorarlo, y el ciberespacio se ha llenado de populares en paños menores o directamente en pelota picada bailando, posando, figurando o simplemente revolcándose en la nieve, mostrado al mismo tiempo su vertiente más infame. Aquella que se hace fuerte en su posición de privilegio social y económico, y que permite a toda esta tropa utilizar la nieve de manera sumamente divertida y anecdótica sin tener en cuenta que esa misma nieve en la que todos ellos y ellas hacen cabriolas en cueros es la que ha aplastado literalmente a medio país, ahondando gravemente en los problemas ya insoportables de la mayoría de sus conciudadanos. La nieve que afecta a las personas mayores, destroza los escasos brotes comerciales y produce accidentes mortales. Mientras la Guardia Civil, la Policía, los cuerpos de Bomberos, miles de sanitarios, Protección Civil y unidades de élite del Ejército se dejan la piel y se desloman para poner en marcha el país tras la espantosa nevada, un grupo de irresponsables se despelota alegremente en la terraza de su adosado o en el porche de su chalé de la sierra. Sale, posa, se muestra hermoso y saludable, da unas carreritas mostrando prendas de marca, se vuelve a casita y se mete en su sauna. Y mientras, cientos de camioneros llevan cuatro noches dando diente con diente en las cabinas de sus camiones donde permanecen varados por la nevada.