¿Un hecho aislado?

¿Un hecho aislado?

Vivimos en un país que se ha instalado confortablemente en el disparate y está regido por políticos al mando de sus respectivas y numerosas administraciones cuya dosis de sentido común no alcanza la mayoría de las veces el mínimo exigido para ostentar una responsabilidad de tanta trascendencia como la de gobernar a sus congéneres. Una de las últimas e ilustrativas manifestaciones de esta llamativa carencia de sensatez, es la pegatina medioambiental que el ayuntamiento de Madrid se ha planteado exigir a todo los vehículos que circulen por su territorio. Es tan disparatada la ordenanza, que los conductores de toda España se han zambullido en la red para saber algo más sobre este requisito que Madrid ha convertido en obligatorio y cuya ausencia implica recibir una multa de 15 euros. Los conductores que nos podemos ver obligados a viajar a Madrid con nuestro propio vehículo somos millones, y la mayor parte de los que estamos en esta situación ignoramos cómo se consigue la dichosa pegatina y quien es el organismo encargado de facilitarla. Como a todos nos ha pillado por sorpresa la decisión, estamos en ayunas. Tras un proceso de investigación muy cuidadoso, personalmente he llegado a la conclusión de que el distintivo la facilita la DGT, que para el organismo estatal no es obligatorio pero sí lo es para el ayuntamiento de Madrid, que lo exige para circular por sus calles y plazas. Como quiera que los políticos que en general nos gobiernan, no deberían gobernarnos por razones directamente relacionadas con su salud mental, el primero en incumplir su ordenanza es el propio gobierno capitalino, cuyos vehículos, un día después de la entrada en vigor del decreto por el que se exige la colocación visible de la famosa pegatina, no la llevaban. Los ciudadanos de Madrid se han dado cuenta de inmediato. Y la portavoz del gobierno municipal, Rita Maestre ha tenido que aceptarlo. Lejos de dimitir por incompetencia manifiesta e incongruencia demostrable, todos siguen en sus puestos y los ciudadanos los mantienen con sus impuestos. Lo del ayuntamiento de Madrid y la acreditación medioambiental no es un caso aislado. Es el problema diario. Y no nos cansamos.