Opinión

Acordes y desacuerdos

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Acordes y desacuerdos

Parafraseamos hoy el título de la película de Woody Allen. En 1999 convirtió al actor Sean Penn en un genio del jazz que, debido a su desorganizada vida personal y sentimental, nunca alcanzó la élite de su profesión. Y lo hacemos para reflexionar sobre el advenimiento de una tercera oleada de la pandemia de covid-19, cuando algunos países todavía no se han recuperado de los embates de la segunda. Curiosidades del calendario, esta tercera plaga podría coincidir con el Adviento, el período durante el cual la liturgia cristiana se prepara para la Navidad. Como en tiempos pasados, se alzan de nuevo las voces de los expertos advirtiendo del riesgo de diseminación del coronavirus SARS-CoV-2 en relación con las aglomeraciones sociales. Incluso hay quien, especialmente enfadado, no entiende como la humanidad es capaz de tropezar varias veces en la misma piedra. 

Nos guste o no, asumiendo el desgaste económico y social que conlleva, el distanciamiento social y las medidas de protección han demostrado su valor como barreras ante la propagación de esta enfermedad infecciosa, transmitida de humano a humano, fundamentalmente por vía aérea. En tales cuestiones reina la armonía entre las autoridades sanitarias, si bien es cierto que todo cambiará en muy poco tiempo, debido a las campañas de vacunación masiva. Hay quien se ha atrevido a pronosticar una inmunidad de rebaño del 70% en España para el verano. Pero, mientras tanto, la realidad es bien distinta. En Italia contabilizan la cifra más elevada de defunciones del continente europeo. La todopoderosa Alemania acaba de dictar sus medidas sociales más restrictivas, en plenas fiestas navideñas. En nuestro país, después de la tímida apertura social de los puentes de primeros de diciembre, se constata un repunte de nuevos casos infectados. 

En Ourense, coincidiendo con las reuniones comunitarias de las matanzas, alguna localidad ha visto cómo se han disparado los casos de coronavirus. Es el caso de Sarreaus, por ejemplo, donde apenas padecieron contagios en los meses anteriores. A pesar de todo, continúan los desacuerdos entre los diferentes servicios de salud de España respecto a las restricciones para la Navidad: número de familiares y allegados, el cajón desastre, horario de los locales de hostelería y toques de queda para Nochebuena y Nochevieja. 

Algo nos ha enseñado la experiencia: cuando se eleva el número de casos de infectados, apenas en una o dos semanas se notará en los hospitales y en la UCIs, cuyas camas se llenan fácilmente de enfermos, pero se vacían con mucha más lentitud. También en los cementerios. Porque existen más enfermedades que la covid-19, que necesitan de los recursos sanitarios. Otra vez, de nuestra responsabilidad individual dependerá nuestra salud colectiva. Más acordes, Menos desacuerdos.