Opinión

Confinados y/o confiados

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Confinados y/o confiados

Con sólo una letra más, la primera palabra respecto a la segunda, del titular, le otorga un significado bien diferente; lo cual no quiere decir que sean palabras incompatibles para describir una situación, ¡o sí! Somos mayoría los que estamos confinados por imperativo legal; a sabiendas de que es por el bien de todos, preservar la salud pública y salir cuanto antes de esta pandemia. El imperativo, asumido así, nos hace estar confinados y confiados, aunque nos cueste. Y lo estamos, no tanto por la clase política, sí por las informaciones de expertos sanitarios, al aclararnos los motivos por los que el confinamiento es la mejor medida preventiva contra la propagación del virus. Por ello estamos confiados en que, más antes que después, vamos a salir de esta situación inédita y recuperar la libertad espacial; y, al minuto siguiente, afrontemos juntos los efectos secundarios y colaterales post pandemia, que no serán baladís. Y como el confinamiento permite más tiempo para meditar, leer y escuchar, quedamos con aquellas informaciones que reafirman la bondad confinados-confiados.

Observen, según vengan dadas, nuestra reacción: 1) “Las cuidadoras de una residencia de mayores se confinan para evitar riesgos a los mayores”. Si lo hacen ellas, trabajar y confinadas, cómo no lo vamos a asumir los demás. ¡Qué grandes las cuidadoras! 2) “El modelo de vida no volverá a ser el que hemos conocido”. Pues ¡cómo para estar confinado y, a la vez, confiado ante el desconocido futuro modelo!, al leer el titular. El modelo cambiará, sin duda, y nos vendrá otro impuesto, que los más optimistas, incluso los sociólogos, tachan de oportunidad. Confinados y confiados, por qué no. 3) “La pandemia provoca una caída en picado en los infartos de miocardio”, es otra información, tras la fuerte disminución de las clásicas urgencias y, en particular, de esta cardiopatía isquémica. Ofrece tranquilidad para proseguir confinado y confiado, al estar informados que disminuye la incidencia de padecer este episodio isquémico. Toca, eso sí, continuar medicándose con el anti hipertensivo y el anti lipémico en las dosis prescriptas; y cuidando los factores de riesgo. ¡Cuánto más llevadero se hace! Aunque nos quedemos con la duda si disminuye el estrés por no tener que acudir al trabajo y, consiguientemente, disminuyen los infartos. Motivo de estudio; mientras, confinados y confiados para lo que nos atañe ahora.

En cualquier caso, el mero hecho de haber sido declarado el estado de alarma para la gestión de esta crisis sanitaria -algo desconocido para cualquier mortal-, resultó tan preocupante como necesario. No voy a ser el que ponga en duda la gestión de este estado -a toro pasado todo el mundo es torero-, pero a la realidad apelo al reafirmarme que resultó y resulta, un confinamiento, además de por etapas, con no mucha disciplina ciudadana. Cuando un solo caso en una localidad puede sembrar una epidemia y la llegada de tres casos un riesgo de hasta el 60% de que haya un brote a nivel local. Cuando hay 20 o 30 casos, ya es imparable y hay que hacer estrategias de control más agresivas, según el infectólogo Oriol Mitjá.

Importante el control migratorio en esta situación. Cuanto más anticipadamente más efectivo y continuidad en el tiempo. A ello apelamos, en el convencimiento de tener sobrados argumentos para creer en el beneficio de estar confinados y confiados. En situaciones de emergencia; orden, serenidad y buen humor, es la recomendación. Para ello se hace necesario sentir las cosas con intensidad y explicarlas con claridad. No siempre se ha hecho, pero se intenta lo mejor entre todos, en base a la confianza que de esta vamos saliendo, ya. ¡Confinados y confiados!