Opinión

La nueva normalidad

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La nueva normalidad

Hubo un tiempo no muy lejano de la realidad actual, que una de las patas del hoy gobierno de España, siendo oposición, su cabeza visible llamaba a escraches -por lo que significaban de jarabe democrático, argumentaba- y a rodear el Congreso. Si a la actual oposición, se le ocurriera tan impertinentes acciones, ese mismo progre personaje exclamaría urbi et orbi y sin ruborizarse: La derecha fascista amedrenta a la población y a las instituciones democráticas, intentando un golpe de Estado. Este manifiesto no lo invento, es lo mismo que está manifestando -el progre- estos días, por el mero hecho de que la oposición está cumpliendo, acertadamente o no, con tan loable como responsable cometido. O sea, un haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago. ¿Es la nueva política? De nuevo no tiene nada ni el dicho.
Aconteció tras las crisis económica de 2008, quizás durante los cuatro años posteriores, cuando se fraguaron nuevas formaciones políticas, que irrumpieron al albur de la desesperación económica y, consiguientemente social, del momento… Y al son de la conocida frase de B. Brecht: “La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”, se empecinaron en demostrar que su momento había llegado. El terreno estaba abonado. Para ello, en discursos de corte populista, transmitiendo lo que la gente quería oír, y lanzando soflamas políticamente inéditas, como: los demás son casta, hay que politizar el dolor, salario universal, alcanzar el cielo, etc., se fueron haciendo hueco político. Y ya empezamos a polemizar y a pensar en una nueva política, tras surgir el debate sobre el final del bipartidismo. Y entendida esa nueva política como un cúmulo de virtudes y nuevas ideas propicias para los nuevos tiempos, las que nos sacarían del lastre como pernicioso momento, fruto de la nefasta gestión de los partidos tradicionales. Ello sumado a unas circunstancias desafortunadas, como la corrupción de diversos personajes de todos los espectros políticos, el negativo caldo de cultivo propició el alumbramiento de nuevos partidos.
Hoy nos encontramos inmersos en otra nueva crisis; y aquel personaje prescriptor del escrache como jarabe democrático, anticasta, crítico con los altos sueldos de los políticos, el mismo que llegó al Congreso en bicicleta y ahora es muy crítico con la oposición por ejercer de oposición con la palabra, es uno de los referentes de la “nueva política” que nos abocará a una “nueva normalidad”. Y ya se habla en todos los mentideros que, pasada la crisis sanitaria, entraremos en una nueva normalidad. ¡Y no te atrevas a discrepar!, como hizo Rafa Nadal, por decir que lo que desea es la misma normalidad, la normalidad que venía disfrutando, porque te crujen: Entonces ya eres ¡facha o tonto!, al decir de los ideólogos de esa nueva normalidad, que es decir tanto como cambiar la norma establecida. Señores: llegó la hora de los populismos y autoritarismos; basta comprobar que, aprovechando el estado de alarma, nos han endilgado Leyes y Reales Decretos, que para nada tienen que ver con las necesidades del momento.
¿Qué es mejor el bipartidismo -con un partido fuerte en el gobierno y otro en la oposición como alternativa de gobierno- o un gobierno fraguado de socios de investidura y socios de gobierno? Pues estamos en el dilema. Hasta ahora el argumento de los seguidores de la segunda opción es el de obligar a pactar la gestión de gobierno… y así abarcar un espectro ideológico más amplio. Pero, por lo que observamos, lejos de este parecer, a lo que nos conduce es a una carrera frenética en la que cada grupo de la coalición gobernante trata de imponer su credo y, sobre todo, visualizarse. Aprovechando una desgracia en forma de pandemia y miedo, ostentando cuota de poder, el terreno está limpio para populismos, autoritarismos e independentistas; y démosle nombre: Una nueva política para una nueva normalidad. Tal como recoge en un artículo Miquel Roca, al decir que “La nueva normalidad ha de aprovechar los activos existentes para facilitar su construcción”. ¡Pronto lo comprobaremos…! Activos en este momento sobran.