Si quieren pantalones, que los pidan

El álamo

Publicado: 04 sep 2025 - 04:10
Opinión
Opinión | La Región

La ropa será más cara ahora. Otro gran éxito del Gobierno que trabaja incesantemente, eso hay que reconocerlo, para arruinar a los españoles. Los ex votantes de Sánchez -si queda alguno en la actualidad que no esté a sueldo directo del chiflado de La Moncloa, que levante la mano- estarán encantados. No hay una sola cosa que funcionara bien en España que no se hayan esforzado en estropear –no cojas ni un tren-, ni un solo signo de prosperidad que no se hayan afanado en extinguir, y ni una sola ley útil que no hayan retocado para volver inútil. Ni ropa podremos comprar. El sanchismo tendrá su crepúsculo con la justicia poética de vernos todos vestidos con sacos, florido homenaje a la España trapense. Habrá que volver a coser, como nuestras abuelas.

La idea de origen ya es estúpida y parte de una directiva europea desastrosa, ideada por tipos que viven en una galaxia diferente a la de los contribuyentes. Pretenden terminar con los residuos de ropa, creo, y con la destrucción de excedentes en buen estado. Lo llaman economía circular, pero en la España que vivió entre cartones en la posguerra, podemos llamarlo simplemente volver a la economía de posguerra. La vida soñada. ¿Acabaremos con una comida al día? Porque se ve que comprar ropa nueva y bonita es de ricos, capitalistas, y de gente que no ama a las plantas y los animales, según von der Leyen y demás payasos bruselenses a los que Dios confunda.

El Gobierno es incapaz de entender cómo funciona un negocio, porque jamás han formado parte de uno, más allá del viscoso emporio de la política

España podía hacer como otros países europeos y burlar la directiva aplicándola al mínimo y sin perjudicar mucho al sector y a los consumidores. No es el caso. Ha optado por ser más papista que el papa otra vez, y redoblar las orientaciones europeas sin hacer el menor caso a los especialistas. Se prevé que la nueva ley destruya infinidad de empleos y pequeños negocios de ropa. Brillante, Sánchez, brillante. Si necesitan pantalones, que los pidan.

Los iluminados del Gobierno obligan a los fabricantes a hacerse cargo de los residuos de ropa, a los comerciantes a habilitar espacios para tal efecto, y a su vez a vender prendas de segunda mano porque sí. Eso sin entrar al detalle de las mil letras pequeñas de la norma que encarecerán hasta el infinito los costes de fabricación, distribución y venta de ropa y trapitos en general.

El Gobierno pretende que el sector y los pequeños comercios se hagan cargo de todo el coste de su ensoñación ambientalista, de su satánica Agenda 2030, y de los Objetivos del Desarrollo Sostenible, que son incentivos para el subdesarrollo insostenible. El Gobierno es incapaz de entender cómo funciona un negocio, porque jamás han formado parte de uno, más allá del viscoso emporio de la política.

Estúpido es decirlo, todo encarecimiento de costes lo va a pagar el consumidor final. Sospecho que en el Gobierno son conscientes de este hecho –alguien se lo habrá dicho- y lo aplauden, porque el proyecto de Sánchez es arruinar tanto a los españoles que ya solo les quede el recurso de depender de él, del Estado, que se arroga en propiedad. Es la historia de Cuba y Venezuela, eso que aquí nunca iba a ocurrir, pero llevada a cabo por un tío que, a diferencia de Castro o Chávez, tiene por costumbre ducharse y poner cara de acelga en televisión, para mostrarse vegetariano. Por si algún bobo aún se lo quiere creer.

Si la UE sirviera de algo, podríamos pedir ayuda a Europa para librarnos de este desgobierno, pero ocurre que, desde la ropa hasta el coche eléctrico, desde la imposibilidad de limpiar las fincas hasta los puñeteros tapones de las botellas, pasando por la totalitaria ley de prensa, Sánchez está arruinando sectores enteros en connivencia con los dinosaurios destructores de Bruselas que le dan el caldo que necesita para su sopa boba.

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