Manuel Orío
RECORTES
Andalucía pide paso
No le están saliendo bien las cosas a Pedro Sánchez, y después de seguir el debate sobre la guerra de Irán, la conclusión es que le falta el equipo de estrategas de hace pocos años, aquellos que le aconsejaron que centrara su campaña del 23 con aquello de PP igual a Vox. Ganó el PP las elecciones, pero no con los escaños esperados sino porque el miedo a Vox le restó infinidad de votos.
Desde entonces se ve en el entorno presidencial un déficit de pensadores, y se ha metido en charcos que cualquiera con una mínima experiencia en el análisis político habría evitado. El primero, elegir candidatos para los gobiernos autonómicos en función de su criterio, en lugar de atender las sugerencias de los barones regionales. Y así le ha ido. El segundo, no parar los pies a Sumar. Por temor a perder apoyos indispensables para seguir gobernando, pero la sensación de que se ha sometido a lo que dice Sumar deja en entredicho su autoridad. El plantón de ministros de la semana pasada incrementa su descrédito, y ahora Sumar , en cuanto ha visto a Carlos Cuerpo en las quinielas para suceder a María Jesís Montero, ha advertido que no aceptará el nombramiento.
A veces, llevar a las unas elecciones regionales las peleas políticas de dirigentes y partidos nacionales, provoca rechazo
El debate en el Congreso sobre la guerra de Irán no ha tenido el nivel esperado. Pensaba Sánchez que sacando del baúl de los recuerdos a Bush y Aznar, estaba ganado. Pero la guerra de Irak queda muy lejos por un sector importante de la población, y además tiene poco que ver con la situación actual. Las cuentas con Aznar respecto a aquella guerra ya las saldó Zapatero. Ganó las elecciones a las que se presentó, y Rajoy, el candidato del PP, sufrió el castigo que tendría que haber recibido Aznar. Pero ahora, sacar a colación el “No a la guerra” no iba a tener la eficacia de aquella otra contienda, y además Feijóo ha tenido una actitud inteligencia con un nuevo slogan “No a la guerra y no a usted”. A Pedro Sánchez, evidentemente.
Esa frase que la vamos a escuchar hasta aburrirnos. La primera “víctima” va a ser María Jesús Montero. Una campaña en la que las palabras Irak, Trump e Israel se adivina ya que van a ser muy mencionadas en mítines, convertidas en el principal motivo de ataque de la izquierda contra Juanma Moreno, Feijóo y todo lo que se parezca al PP.
Cuidado. A veces, llevar a las unas elecciones regionales las peleas políticas de dirigentes y partidos nacionales, provocan rechazo. Sobre todo cuando si se entra en ese terreno el Psoe tiene tantas cuentas que rendir sobre los privilegios que concede a las regiones donde gobiernan quienes son socios indispensables para que Sánchez se mantenga en Moncloa.
Los andaluces, como los extremeños, gallegos, manchegos o murcianos, son mucho más sensibles a la mención del IRPF o del sistema fiscal para Cataluña, que al apoyo de Aznar a la guerra de Irak.
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