Opinión

La otra España

Opinión

La otra España

Voy a analizar una canción si ustedes me lo permiten. Es una canción que conocemos todos. El análisis es político y sociológico, supongo que un disparate por mi parte que estudié Sociología pero no acabé la carrera. Va.

La canción es una de Mocedades muy famosa compuesta por el gran Juan Carlos Calderón. Se titula "La otra España" y dice así: "Con sombrero de ala ancha y un clavel en la solapa un don Juan se hizo a la mar/ con la tierra a sus espaldas, la aventura en su mirada, su guitarra y un cantar/ ¡oh marinero!, ¡oh marinero!".

Vale, me paro aquí. Vamos a analizar esta parte tal como me enseñaron a mí mis maestros en la adolescencia y la universidad, estudiando cada detalle para entender todo mejor. Obviamente los versos se refieren a alguien que se embarcó con destino al Nuevo Mundo. Ignoramos sus motivos para eso. Tal vez quería hacerse rico, o ligar con una guapa garota, o huía de algo, o quién sabe, cualquier otra cosa. ¿Qué más da? El caso es que se fue. La mención de que era un don Juan quizá nos proporcione una pista: tal vez era un zorrillo sin escrúpulos, pero no lo sabemos. Sigamos.

"De su capa hizo un poncho, de su guitarra un charango, de su tierra otra más./ Es la otra España, la que huele a caña, tabaco y brea/ es la perezosa, la de piel dorada, la marinera."

Esto es muy interesante porque estoy seguro de que hoy en día hasta aparecerán por el mapa indignados porque los llamen "perezosos", cuando en el contexto del poema y la canción eso es un halago y un reconocimiento en toda regla. Pero en fin, es lo que hay. La corrección política es así. Se pone nerviosa por todo. Si me pongo chulo yo imaginando bobadas hasta aparecerían indignados porque el charango no es hijo de la guitarra ni el poncho de la capa, lo cual es cierto. Sigo.

"Entre notas de guitarra les hablaba de su tierra, de un clavel y de un balcón/ donde aun llora una niña esperando a aquel que un día se olvidó decirle adiós/ ¡oh marinero!, ¡oh marinero!". ¡Uuuuh! Esto es tremendo muchachos, mejor que no lo lean las chicas del Me Too porque tendremos un problema. Es evidente que el protagonista de la historia era un hombre adulto. Y si a la niña la llama niña es que era una niña. Blanco y en botella, leche. O sea que la niña era menor de edad. ¡Uau! ¿A dónde vamos a parar? La cosa se está complicando.

Ok. Perdón. Este artículo es broma. Solo quería señalar con él que hasta la historia más inocente como Pulgarcito puede retorcerse hasta parecer perversa.

A mí, ¿qué quieren que les diga? me gusta la otra España: la que huele a caña, tabaco y brea, ¡oh, marinero!

En fin... larai lailai, larai lailai.