Opinión

Yaqui

Yaqui es un perro de Chandebrito (Nigrán, Pontevedra) hoy más famoso en todo el planeta que Beyoncé, Ronaldo o las Kardashian. Yaqui es un "can de palleiro", o sea un gallego anónimo, sin raza y sin oficio ni beneficio, lo que confirma que todo el mundo tiene derecho a sus quince minutos de gloria como dijo Andy Warhol. 

Pero Yaquí no se ha hecho famoso por su voluntad sino por casualidad. Y además lo han hecho famoso sin preguntarle siquiera si eso le interesaba o no a él. Yo creo que no le interesaba. O más bien creo que a Yaqui todas estas cosas, salir en la tele, en los periódicos o en las redes sociales le importan un rábano. Él no lee los periódicos. Ni siquiera tiene internet. De hecho su dueña, haciendo gala de un gran sentido común que para sí quisieran muchos nacionalistas gallegos y de otras partes, animalistas varios, periodistas amantes de la lágrima fácil y los emoticones, y llorosos espectadores necesitados tal vez de una ternura que no tienen en casa, ha aclarado que a Yaqui lo único que le interesaba era el conejo que llevaba en la boca, para comérselo, aunque aquel mamífero lagomorfo en concreto estuviera bastante chamuscado. A Yaqui eso no le importaba. Normal. Él es muy gallego y lo chamuscado es muy gallego. 

Yo estuve la semana pasada en una comida familiar en la que todos pidieron churrasco menos yo. No me gusta el churrasco así que pedí solomillo. Normalmente cuando pido solomillo en Galicia suelo precisar muy lentamente al camarero: poco, poco, poco hecho. Lo digo tres veces muy despacito porque me sé el truco. El churrasco a mi juicio estaba chamuscado aunque a todos los comensales les gustó, pero por si acaso yo me creía más listo que los demás el cocinero decidió ponerme en mi sitio y mi solomillo también vino chamuscado, así que tuve que protestar y devolverlo a la cocina para que me trajeran otro... menos chamuscado que el primero.

A los gallegos nos gusta lo chamuscado. Es algo que va con nuestro carácter desde antiguo. Chamuscamos los cerdos, los rastrojos en las fincas, los montes y hasta chamuscamos la comida. Si no chamuscamos el marisco es porque lo cocemos, pues en las escasas ocasiones en que se nos ocurre hacerlo a la brasa también lo chamuscamos.

La gastronomía gallega es básicamente caldo, pulpo á feira, caldeirada, marisco, lacón con grelos, chorizos con cachelos, etc. Todo cocido, ni rastro de carnes a la plancha. Cuando alguien del País Vasco, Navarra o Valladolid pide por aquí un chuletón a la brasa en cuanto se lo sirven le entran ganas de volverse a casa. Y eso que la carne de ternera gallega es buena. Por eso en Galicia ha triunfado el churrasco, un plato sudamericano que no sabemos preparar pero que aunque nos salga chamuscado se puede comer igual.

En fin, loas a Yaqui al que seguramente todo esto le olerá a chamusquina.