Opinión

"Mamá, ¡xa é noite!"

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"Mamá, ¡xa é noite!"

Por los hijos se hacen las concesiones más insospechadas. Sólo así se explica que Amancio Ortega, custodio impenitente de su anonimato hasta que no le quedó más remedio que poner su cara en la memoria de Inditex para espantar la rumorología antes de salir a Bolsa, asista con resignación a la retransmisión en directo delante de su casa de la segunda boda de su hija pequeña. 

Por los hijos, como le sucedió a un colega, te puedes encontrar el sábado quemando paciencia para acceder al aparcamiento del centro comercial As Cancelas de Santiago hasta que un propio te indica que tienes que buscarte la vida por los alrededores porque no quedan plazas libres y no tiene mucha pinta de que los clientes que las han ocupado vayan a hacer un mandado rápido. "Pero como la hija insistió, no me quedó más remedio que tragar y aparcar en la quinta puñeta", insiste también el colega con la disculpa antes de entrar en detalles de una tarde malgastada porque se sintió "aparcado en la barandilla con cara de habichuela contemplando el móvil. Y no era el único". Suele suceder cuando un apasionado de las piedras se ve rodeado de trapos y de cachivaches tecnológicos. "Cuando llegamos a la entrada salía un montón de gente con cara de zombi, pero me quedé de asustado al escuchar a un cativo decir: "Mamá, ¡xa é noite!"

La de horas que habrá permanecido en bucle dentro de la panza del centro comercial. "Sentí mucha pena. Con la de cosas que hay que ver en Santiago y el ocio de esta sociedad es consumismo voraz. Al llegar a casa sientas al rapaz a ver un programa de cotilleo y ya te puedes hacer a la idea de que el futuro no es muy esperanzador". A unos kilómetros, para repasar la obra de Castelao en la exposición que acoge la Cidade da Cultura no había colas. Y el plan a cubierto también era fabuloso en una tarde de lluvia. Hace algo más de una semana, los comercios de Verín bajaron la verja y taparon los escaparates por sorpresa, siguiendo una iniciativa de la asociación de empresarios, con la finalidad de alertar de la importancia de los negocios de proximidad para la supervivencia de una población. Es un tema que merece una reflexión a fondo. Aunque los padres hagan concesiones, los hijos acaban siguiendo el patrón. O casi siempre.