Opinión

Planeta Colleja

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Planeta Colleja

A Fernando Simón le ha caído algún palo por ausentarse de la rueda de prensa en la que cada lunes detalla la evolución de la pandemia de covid-19. El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) fue sustituido en el atril por Silvia Calzón –que es secretaria de Estado de Sanidad y no alguien que se coma el marrón sin tener mando en plaza–, pero la escandalera ya comenzó a montarse cuando explicó que el doctor Simón estaba disfrutando de "un merecido descanso". 
Tras unas horas de inquietud, perturbación y tormento por desconocer el paradero exacto del epidemiólogo y en las que sólo faltó la llamada del comodín a una vidente sacacuartos, pudimos desayunar con la noticia de que Fernando Simón estaba en Mallorca grabando un programa con el aventurero leonés Jesús Calleja, el mismo que tuvo al socialista Pedro Sánchez, cuando todavía era candidato a la presidencia del Gobierno, colgado por la entrepierna de un molino de una compañía eléctrica componiendo una metáfora del poder irrepetible. 

Si la desconexión neuronal de alguien que está al mando produce recelo, la proyección mediática en un programa desenfadado o frívolo, según el criterio de cada cual, como Planeta Calleja que emite Cuatro levanta sarpullido. Hay críticas y posiciones que alientan el populismo. A Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta, también se le reprochó que desapareciese unos días de la TVG después de reeditar su cuarta mayoría absoluta mientras en A Mariña lucense continuaban las restricciones por el aumento de los contagios. Pero cuando acabas de conseguir 42 de 75 diputados ya pueden gritar que las urnas hacen de sordina. 

Algo parecido le pasó al presidente del Gobierno por tomarse 16 días de descanso que repartió entre Lanzarote y Doñana con posado en bañador para lucir tipo en las revistas del "cuore", que por algo se lo curra. El inconveniente para Pedro Sánchez es que tiene que jugar al tetris parlamentario para sacar los presupuestos adelante y las críticas al encargado de gestionar la pandemia tienen un poso político. Que Fernando Simón esté grabando un programa de televisión es positivo ya que se puede inferir que no está tan chunga la cosa, aunque muchos viven en el planeta colleja.