Opinión

Sólo vengo a por la vacuna

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Sólo vengo a por la vacuna

Antes de que la tecnología trasegase las actividades cotidianas, cuando en un centro de salud se escuchaba "yo sólo vengo a por recetas" se daba por descontado que el autor del anuncio pretendía saltarse la cola y la espera podía alargarse más de lo previsto. Al momento el resto de pacientes contaban ya con diagnóstico y se sumaban a la disculpa de las medicinas para taponar cualquier rendija por la que colarse. 

Un simpático inglés que consumió por amor los últimos años de su vida en Vimianzo, capital de Terra de Soneira y corazón de la Costa da Morte, nunca consiguió comprender nuestra impericia para formar una fila derecha. Como buen británico medía la civilización de un pueblo por su capacidad para respetar una cola sin impacientarse y por estos pagos sólo se conseguía en misa y durante el momento de la comunión. Para salir a toda pastilla siempre había follón.

Ahora se estila la cita previa para acudir al médico y las consultas a distancia por videollamada si algún facultativo se sitúa al otro lado de la pantalla, pero si tocan a vacunación masiva la genética se revuelve. Las fuerzas de la oposición atizan al Gobierno de Feijóo por el rebumbio que se formó en la Cidade da Cultura porque hubo gente que acudió a vacunarse horas antes de la cita, otros lo hicieron sin ser llamados e incluso algunos pretendían cambiar la fecha del pinchazo. El conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, comentó sobre las imágenes que "el sistema de citación masiva se ensayó en marzo con buen resultado" y atribuyó los problemas en el área compostelana a "personas que acudieron a la hora en que no tenían cita". La explicación no convence a Ana Pontón, portavoz nacional del BNG, que pide la comparecencia de Feijóo en el Parlamento: "Xa está ben de que o Goberno do PP intente responsabilizar, unha vez máis, á cidadanía dunha situación na que fallou a previsión e a planificación". Gonzalo Caballero, líder del PSdeG, propone "un gran acordo de país" otro más– para lograr un sistema de vacunación  eficiente y sin "larguísimas colas" ante la llegada "en abril e maio de centos de miles de vacinas". La buena intención no se discute, pero en este caso la fiebre de la crítica no llega a décimas. 

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