Opinión

Un minuto de cordura

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Un minuto de cordura

Retorcer el dolor causado por el terrorismo en un acto institucional puede reconfortar al que lo ha sufrido, pero descoloca al que lamenta la pena mientras celebra que no haya que volver a un velatorio por el mismo motivo. Para conceder el perdón se necesita tanta generosidad como valentía para reconocer la culpa y pedirlo. 

Marimar Blanco, presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrismo y hermana de Miguel Ángel Blanco, concejal del PP asesinado por ETA en Ermua y enterrado en el municipio ourensano de Xunqueira de Espadanedo, localidad natal de su padre, aprovechó el homenaje en el Congreso para intervenir como diputada popular, ya que incluso criticó la entrevista de Arnaldo Otegi, coordinador general de EH Bildu, en TVE "para blanquear el brazo político de ETA", dijo, o la posibilidad de que una fuerza política que se presenta a las elecciones pueda gestionar instituciones gracias al apoyo de otros partidos. Que su discurso se comprenda por el dolor sufrido no quiere decir que la diputada del PP tenga razón. Por primera vez en nueve años un representante de EH Bildu participó en el minuto de silencio. Resulta más esperanzador quedarse con eso que ponerse a contar aplausos al mitin de Marimar. 

A otra fuerza de la que también se discute su legalidad, pero por la derecha, solo le falta la carpa para cerrar el espectáculo. Vox pasó de acudir por la presencia de EH Bildu y en una sala del Hemiciclo Santiago Abascal, rodeado de sus diputados, anunció una querella en la Audiencia Nacional contra el presidente Zapatero por colaboración con ETA. Afirmó que iba a ser su acto de homenaje en la conmemoración del día de las víctimas del terrorismo, amparándose en algunas de las actas de la banda sobre las negociaciones publicadas por El Mundo. La culpa del fin del terrorismo la quisieran pagar todos los presidentes.

En Vigo, en cambio, la gestora del PP que dirige Corina Porro ha decidido retirar todas las denuncias interpuestas durante el pasado mandato y una querella contra el alcalde, Abel Caballero, por presunta ocultación de información sobre O Marisquiño para "comenzar un nuevo tiempo con más participación democrática que no se consigue en los juzgados". Con un minuto de cordura basta.