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La defensa personal es hoy prioritaria para la mujer

Según datos del Consejo General del Poder Judicial, en 2017 se registraron 166.620 denuncias de agresiones contra las mujeres. Estas cifras nos obligan a reflexionar y a actuar

La defensa personal es hoy prioritaria para la mujer

Según datos del Consejo General del Poder Judicial, en 2017 se registraron 166.620 denuncias de agresiones contra las mujeres. Estas cifras nos obligan a reflexionar y a actuar. En especial a las mujeres.

Sin entrar en discusiones sobre  la naturaleza de nuestro Código Penal, la vileza de algunos malnacidos o la falta de valores en nuestra sociedad, lo cierto es que aprender a defenderse se convierte hoy en una necesidad. En una prioridad para la mujer.

Sí, la sociedad y las autoridades están cada vez más pendientes de este problema. Pero -seamos realistas- las respuestas a posteriori no son más que parches. 

Cuando una mujer se encuentra frente a una situación crítica, por norma general sola y en inferioridad numérica o de fuerzas, es el momento clave. Donde toda ayuda será poca para salir indemne, o con vida.


Un magnífico recurso


La Defensa Personal no es un seguro a todo riesgo, pero sí un magnífico recurso en múltiples situaciones de peligro. Por ella entendemos la suma de técnicas o comportamientos dispuestos para prevenir o repeler una agresión. Y escribimos comportamientos, porque el sentido común recomienda a cualquier mujer evitar zonas oscuras, aisladas, inseguras, tumultuosas, desconocidas, citas a ciegas... En resumen, no buscar cobijo en un cementerio, en una mina abandonada o en el castillo del Conde Drácula, como hacen las actrices en las películas de miedo.


Eficacia y entrenamiento


En cuanto a las técnicas cuerpo a cuerpo, tengamos claros dos conceptos. Deben ser adecuadas y deben ser entrenadas. Adecuadas, por cuanto liarse a puñetazos con un tipo más fornido -en ocasiones anestesiado por drogas- no será tan inteligente como atacar sus puntos débiles (ojos, tráquea...) Entrenadas, porque sólo con el aprendizaje y la práctica infinita podremos repetir movimientos en situaciones de máximo estrés, donde el miedo es paralizante.

La mayoría de Artes Marciales ofrecen respuesta a esta demanda. Importa -y mucho- el profesor. Exija un Maestro titulado, con experiencia, licencia federativa y un centro homologado, con seguro de responsabilidad civil. Que no le den gato por liebre.