PLAYLIST

Hinds: algo más que el grupo del que todo el mundo hablaba hace dos años

Hinds han crecido para convertirse, posiblemente, en la banda joven española con más proyección internacional

El grupo Hinds.
El grupo Hinds.
Hinds: algo más que el grupo del que todo el mundo hablaba hace dos años

Hinds hace tiempo que ha dejado de ser la banda emergente de la que todo el mundo hablaba. A veces para bien y a veces para mal, siempre maltratadas por un sector del “pseudo indie clásico”, ellas han buscado su parcela más allá de las fronteras españolas. Curioso lo de nuestro país con ellas.

Incomprensible por una parte y a la vez entendible al 100% si uno sigue la línea editorial de ciertos prescriptores que niegan una y otra vez que el mundo ya es de otros, de esos que curiosamente tienen 20 años menos. 

Hinds han sacado estos días su segundo álbum, “I Don’t Run”, con el que dan un paso hacia adelante en lo que a depurar su sonido se refiere. Los dos años que llevan en la carretera recorriendo medio mundo han hecho mella. Y se nota, han crecido una barbaridad para posiblemente convertirse en la banda española joven con más proyección del momento.

En el camino no han perdido ni un ápice de frescura –cosa más que importante en un segundo disco–, y su garaje-pop desenfadado sigue siendo divertido y frenético. Se nota, quizás, un punto de madurez en sus letras, siempre con “las cosas del querer” como pilar. Ya no hablan solo de las noches de juerga sino también de la mañana después.

Estas cuatro madrileñas han arrancado el elogio de medio mundo. No solo del público, también de esas publicaciones que desde la lejanía se ven como mastodónticas y a veces mesiánicas, como NME, The Guardian o Pitchfork.

A la vez, han ido formando parte de los festivales a los que todos queremos ir cuando seguimos sus hashtags en Instagram  –Glastonbury, SxSw, Coachella– y han girado por países en los que casi nadie español había podido llegar con su guitarra… Todos estos méritos, sin embargo, no ocultan la sensación de negación por una parte de la industria y público naciona. Un sentimiento latente que hace tiempo que suena ridículo. 

Porque uno no lo puede negar. Si estás en Austin, entras en un bar y una panda de chicas llamadas Hinds están tocando, te acercarías a la barra y preguntarías al camarero quiénes son y si traen discos para vender. Automáticamente serías  fan. La pregunta es por qué en España no está sucediendo lo mismo.