LA REVISTA

La crueldad humana

“Iván y los perros” narra la historia de un joven ruso que huyó de su hogar con tan sólo cuatro años

Imagen de la interpretación de la obra "Iván y los perros"
Imagen de la interpretación de la obra "Iván y los perros"
La crueldad humana

Las palabras no siempre son suficientes para hablar de una obra de teatro. En ocasiones,  su intensidad, su narrativa y la calidad interpretativa traspasan la mirada y el oído del espectador para entrar de golpe y sin aviso en las entrañas. “Iván y los perros” no es una historia fácil, no es una narración benévola que nos haga sentirnos cómodos en nuestras butacas y creernos, incluso, que en el mundo la maldad se ha erradicado. Esta es una historia brutal que, probablemente, no desearíamos conocer y mucho menos sentir debido al buen trabajo del actor Nacho Sánchez.

Solo en el escenario, se mete con piel y alma en el niño de cuatro años, Iván Mishukov, que a esa edad tuvo que huir de su hogar hacia las calles de Moscú. Allí pudo conocer muchos perros callejeros y, según asegura, “en los ojos de cada perro podía ver algo más profundo de lo que puede ver cualquiera”. Esta  obra de teatro está basada en el libro de Hattie Nayler y puesta en escena por la compañía La Pavana, bajo la dirección de Víctor Sánchez Rodríguez.

La historia de Iván Mishukov es, por desgracia, la de millones de menores que son invisibles al mundo, pero que están vivos.  Huyendo de un padrastro que lo maltrataba y de una madre alcohólica incapaz de defenderle, se echó a la dura calle del primer Moscú post-soviético, allá por principios de los años noventa.  

Iván asegura haber encontrado en sus perros el amor que el mundo le negaba, por eso el texto, según indica la propia compañía teatral, “es un alegato a encontrar lo humano en otro sitio cuando vemos que en el vecino, o en nosotros mismos, se ha evaporado. Un aullido necesario para estos tiempos”. Caminando entre el Iván adulto y el Iván niño, el actor Nacho Sánchez, realiza una interpretación de las que dejan pegada y también un regusto amargo en el paladar. 

Desde el ser adulto, Nacho Sánchez, perfectamente mimetizado con Iván Mishukov, nos introduce en la mirada de un niño en el que no hay ni violencia acumulada ni deseos de venganza, pero tal vez sí un gigante interrogante del porqué de la crueldad del mundo en el que le tocó vivir y que traslada al público. ¿Alguien conoce la respuesta?

LUGAR: Teatro Principal. Ourense 
FECHA: DÍA 16.  A las 20,30horas