ENTREVISTA

La ourensana Eva Fernández, una actriz sin límites

Actriz apasionada por su trabajo se vuelca en cada papel con una vocación infinita, la que la empuja a este oficio desde que era una niña

Eva Fernández.
Eva Fernández.
La ourensana Eva Fernández, una actriz sin límites

Dejó Ourense para convertirse en actriz, una vocación que la llamó desde niña. Conocimos a Eva Fernández a través de la TVG, en series como Pratos combinados, en la que era Rosalía Pereira, o Matilde en As leis de Celavella,  o Rosa en Mareas Vivas. Pero también en TVE, donde hizo el papel de Conchi en Cuéntame cómo pasó. Sin embargo, su éxito más rotundo llegó con la serie Fariña, emitida por Antena 3 y actualmente en Netflix, en la que encarga a Esther Lago.

1. ¿Cuándo decidiste que querías ser actriz?

Siempre quise. Desde niña. Recuerdo mi primera frase cuando todavía era una chiquitina: "Quita, quita, que he de salir". Para mí era algo natural desde siempre, como tener cinco dedos en cada mano. Podría haberme dedicado también a pintar, a escribir, a ser una poeta... buena o mala, pero lo cierto es que lo que más me gustó de siempre, lo que tiraba de mí era la expresión artística y creativa. Todo lo que era menos práctico, según mis padres.

2. La típica vocación que los padres intentan quitar de la cabeza a sus hijas e hijos. ¿En tu caso fue así?

Y tanto. Pero la cabra siempre tira al monte. Yo procuraré que mis hijos hagan lo que quieran. Porque la verdad, es que desde niña y aún ahora, nunca tuve sensación de trabajo cuando interpreto un papel. Para mí es como un juego. Como cuando jugaba con las muñecas. Entonces, eso que tú eres, al final siempre sale adelante, aunque intentes ocultarlo. Está claro que en mi casa no gustaba la idea y tuve oposición, pero la justa. La necesaria para que mi idea saliese todavía más reforzada. Creo que es bueno que haya una respuesta crítica en casa porque eso hace que si no estás muy convencido, abandones. Y esta es una profesión en la que hay que estar muy convencido.

3. ¿Y cómo fueron tus inicios en Ourense, antes de dar el salto a la televisión?

Empecé haciendo teatro universitario con Maricastaña y también con Sarabela, dos nombres muy importantes en el teatro ourensano que tienen ya una larga trayectoria. Un día me llamaron para un casting para una serie de TVG y así comencé. Y ya a partir de ahí me fui a vivir, primero a Santiago y luego aquí, A Coruña.

4. Has trabajado en series tan populares como Pratos Combinados, Mareas Vivas, Padre Casares… ¿Cuál fue para ti el primer gran papel, del que tienes un recuerdo especial?

Para mí el papel en el que más disfruté fue Matildiña en As leis de Celavella. Fue una serie que se escapaba del estándar de las que había y hubo después en TVG, tanto en el argumento como en el público al que iba dirigida. Para mí fue un placer. Disfruté y aprendí mucho.

5. Fariña fue un éxito en Antena 3 pero ahora lo es más en Netflix ¿Crees que las plataformas como Netflix, HBO, etcétera son buenas para las series españolas?

Yo creo que las plataformas se han convertido en una herramienta imprescindible para las series. En primer lugar, porque le dan una visibilidad a las producciones más allá de su propio territorio. Pero sobre todo, porque están cambiando los hábitos de consumo de televisión y también el ritmo de vida. Las nuevas generaciones ya no paran su vida cotidiana porque pongan un capítulo de una serie o una película o un programa en televisión. Ellos deciden cuándo y cómo ver la tele y las plataformas les permiten esa opción. Desde hacer una maratón y ver una temporada en un fin de semana o ver cada capítulo en aquellos momentos en los que no altera las otras actividades de la vida cotidiana. Y de hecho, Fariña, que fue un éxito en Antena 3 está ahora teniendo una gran audiencia a través de Netflix.

6. Esther Lago es un personaje complejo, ¿cómo afrontaste la preparación del papel?

La verdad es que tuve muchísima ayuda, tanto por parte de Carlos  Sedes como de Jorge Torregrosa, los dos directores de la serie. Con Carlos, además, ya tenía experiencia trabajando, porque fue quien me dirigió en As leis de Celavella. En general, el trabajo en Fariña resultó fácil, no porque no fuese complejo, que sí lo fue, sino por estuvimos siempre trabajando con un equipo magnífico que te ayuda cuando lo necesitas, que te da pistas muy claras... Carlos, además es un director muy fino y cualquier duda sobre cualquier manera de abordar un plano, allí estaba él para despejarte todas las dudas.

7. ¿Y cómo te sentiste haciendo ese personaje?

Me pareció un personaje impresionante porque, independientemente de las connotaciones que tiene en sí como persona que estuvo vinculada a todo este proceso, Esther era una madre impresionante y una mujer con mucho carácter. Con sus luces y sus sombras. Pero es que en la vida es así, no hay personajes planos que son o buenos o malos. Las personas tienen matices y cada uno lleva su inferno dentro.

8. Con Fariña, pese a que fue una producción para Antena 3 fue como jugar en casa, porque la productora es gallega, Bambú y la mayoría de los actores también. ¿eso ayudó?

Claro que ayudó, pero si hubo, de repente, tanto actor gallego, y un equipo gallego tras las cámaras no fue por ciencia infusa. Hay un enorme trabajo detrás, de muchos años, en el que se fue formando esa cantera que ahora, para quienes ven la televisión desde fuera de Galicia les puede parecer que son nuevos,. Y lo cierto es que hemos trabajado duro para llegar hasta aquí. Llevamos todos muchos kilómetros de rodaje. Lo que ahora se ve que sale tan redondo lleva tras de sí una larga trayectoria en prácticamente todos los actores que encarnaron papeles relevantes en Fariña. No hay más que ver quiénes son: Tristán Ulloa, Morris, Carlos Blanco... 

Está claro que este altísimo nivel de profesionalidad en el audiovisual gallego no habría sido posible sin la TVG. Yo aprendí mucho  en las series de la TVG y creo que su función creando escuela y cantera fue muy importante. Y sería una pena que esa labor se perdiese.

9. Tienes dos hijos, ¿cómo compaginas la vida familiar con la profesional?

No es fácil, realmente. Lo que hago es elegir. Ser más selectiva a la hora de acometer trabajos. 

10. Estás en tu gran momento, ¿Qué pasa con las actrices, y más que los actores que a partir de una edad desaparecen?

No desaparecen, dejan de llamarlas. Ellas están ahí. Pero, de repente parece que no hay papeles para mujeres de cuarenta y tantos, cincuenta, sesenta años... O hay tan pocos y tan secundarios que la mayoría de las mujeres, porque esto pasa más a las actrices que a los actores, de repente desaparecen de las series de televisión o de las películas. Pero están ahí, no han desaparecido, simplemente no las llaman.