TRIBUNALES

El robo de armas en comisaría asume un nuevo frente judicial

Instrucción 3 despiezó parte del "caso de los gemelos" para que otro juez los investigue por la sustracción

El robo de armas en comisaría asume un nuevo frente judicial

La sustracción de seis pistolas en el búnker de la comisaría de Ourense en agosto de 2014 y febrero de 2015 podría tener una nueva oportunidad a nivel judicial. El titular de Instrucción 1, Leonardo Álvarez, ya tiene sobre la mesa parte de la investigación sobre este asunto que realizó su compañera, la magistrada de Instrucción 3, Eva Armesto. Esta última tenía el robo de las armas dentro de la pieza abierta por el supuesto homicidio del policía Celso Blanco el 9 de abril de 2016 pero la Audiencia, a petición de la Fiscalía, le dijo que ya había otro juzgado que llevaba ese asunto y era al que correspondía tirar del hilo que partía del búnker.

Instrucción 1 acordó a finales de mayo de este año archivar el caso del robo al no encontrar indicios que apuntasen a un posible responsable. Investigó a varios policías e incluso a algún mando (el secretario general) pero sin resultados. Ahora bien, nunca señaló -no los llamó como investigados- a los policías a los que imputó su compañera magistrada, los gemelos Roi y Bernardo D.L., a quienes, en base a un atestado policial de la UDEV de la Policía Nacional de Ourense, responsabiliza del robo de las armas junto al agente muerto. Según esa tesis, el supuesto crimen pudo cometerse al surgir discrepancias entre ellos a la hora de querer asumir responsabilidades.

Por ahora, el juez de Instrucción 1 no ha decidido aún citar a los hermanos en virtud de la nueva documentación recibida el pasado mes de agosto. En caso de que el atestado de UDEV lo vea mínimamente razonable, podría llamarlos en calidad de imputados.

Estos últimos niegan su participación en el homicidio (hablan de suicidio) pero también dicen estar al margen de la autoría de los anónimos que recibió la prensa sobre una supuesta trama de corrupción policial y el robo de las armas. Tres de ellas aparecieron en el despacho policial en donde fue encontrado el agente muerto y con una de ellas se efectuó el disparo mortal. 


Un robo con el que salpicar a otros agentes


El juez de Instrucción 1 ya conoce, por tanto, el informe de la UDEV en el que se responsabiliza a los tres policías (gemelos y el fallecido) de la trama de corrupción que comenzó con el robo de armas para, según esa tesis, sembrar sospechas sobre otros compañeros poco amigos (los imputados en la Zamburiña por supuesto trato de favor a traficantes de droga).

La UDEV catalogó a los tres policías amigos como "grupo criminal" y les imputó un rosario de delitos (robo con fuerza, tenencia ilícita de armas, denuncia falsa, falso testimonio, revelación de secretos e injurias y calumnias), con "una importante planificación".

Hasta la fecha, no han aparecido tres de las pistolas robadas en el armero.