Cultura

Espido Freire rescata la voz de una princesa noruega 'misteriosa' y 'fascinante' en su nueva novela, 'La flor del Norte'

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Espido Freire rescata la voz de una princesa noruega 'misteriosa' y 'fascinante' en su nueva novela, 'La flor del Norte'

Espido Freire rescata la voz de la princesa Kristina Haakonardóttir, hija del rey de Noruega y esposa del infante de Castilla, don Felipe, hermano de Alfonso X el Sabio, en su nuevo libro, 'La flor el Norte' (Planeta). Sus páginas suponen la primera incursión de la autora en la novela histórica y el descubrimiento de una mujer misteriosa, profunda y bella, dentro de una corte estricta y hostil.
Kristina Llegó a España desde Noruega para casarse con don Felipe y Espido Freire se ha trasladado hasta Covarrubias (Burgos) para presentar su nueva novela junto al 'espíritu' de la princesa Noruega, según ha explicado la autora en una entrevista con Europa Press.

La llamaban la 'flor del norte' o el 'regalo dorado' pero para Espido Freire la princesa noruega es un personaje 'fascinante' y una mujer misteriosa, que terminó muriendo 'muy joven' y 'lejos de su casa'.

La idea de escribir esta novela llevaba en su cabeza casi diez años, cuando un amigo le mostró al personaje tras enviarle una fotocopia con su historia. Contada en primera persona, el libro es el relato de una mujer que tiene que aprender a ser fuerte para sobrevivir dentro de una estirpe estoica e implacable.

Para ahondar en su vida, la autora -que debutó como escritora en 1998 con su novela 'Irlanda', premio Millepage,- ha tenido que echar mano de la ficción y novelar su historia, ya que pocas son las fuentes y los documentos históricos que hablan de esta princesa que tuvo que abandonar a su familia y su país para formar parte de la corte de Castilla.

LA CRÓNICA DE UN LINAJE

El relato de Kristina va tejiendo paso a paso la crónica de todo su linaje, comenzando por su bisabuelo Sverre, el primer gran líder del clan birkebeiner y que arrebató el trono al rey comenzando así una estirpe legendaria. Un hombre educado por la iglesia que terminó excomulgado por no dejarse manipular.

En sus páginas, Espido Freire (transformada en la princesa noruega) nos habla de la fuerza guerrera de los birkebeiner, su pueblo, de sus comienzos y su afán por sobrevivir, por reproducirse, por escapar de la muerte y de la extinción.

En este sentido, Espido Freire explica que lo más complicado del libro ha sido construir la voz de esta mujer, varios siglos después. 'No me gustaba la imagen que había de ella de que era un ser frágil, de pelo rubio, guapa y melancólica. Ella fue una superviviente que llegó a una Corte hostil'.

Durante el relato de su vida, Kristina recuerda a su hermana Cecilia viuda y vuelta a casar, perdida en el mar tras su segundo matrimonio o la muerte de su hermano Sigurd, ahorcado por amor tras la muerte de Cecilia.

También habla de Felipe, el infante quien desde la noche de bodas yace en su cama junto a ella sin cumplir el mandato 'divino' de intentar procrear hijos. 'Y la culpa recayó sobre Kristina', ha apuntado Espido Freire.

'No he sido capaz de inventarme a Kristina, la novela es ficción y está admitida la mentira y el desliz', precisa esta escritora, quien también se ha permitido 'licencias' en el lenguaje para llegar al lector.

'Me gustaría haber creado un personaje que te atrapa en lo literario y jugar con el lector, de manera que al final de la novela descubra que todo es otra historia, distinta a lo que parecía', señala la autora, premio Planeta con su obra 'Melocotones helados' (1999), con la que obtuvo también el 'Qué Leer' 2000 a la mejor novela española.

REDUCIR HECHOS HISTÓRICOS

Respecto a las cruentas guerras civiles que asolaron Noruega en esa época, Espido Freire asegura que ha intentado 'reducir los hechos históricos' y 'simplificar al máximo' el relato, pero añade que tenía que 'contextualizar la historia' para que el lector entendiera 'por qué se había depositado la esperanza en la generación de la princesa'.

Por contraste, Kristina llega a una corte 'falocéntrica' y 'deudora del Reino de Aragón' y 'en constante pelea', explica la autora, quien resalta el contraste que vivió Kristina al llegar a España y lo asemeja a la historia de 'Un burka por amor'.

En este sentido, alega que en nuestra época y en las novelas en amor está 'sobrevalorado', mientras que la princesa noruega sólo se planteaba el 'deseo y la obligación' o el deber, al pertenecer a una familia regia.

'Kristina no tenía nada claro qué significaba amar; le habían dicho que tenía que supeditar lo que sintiera', explica Espido Freire muy cerca del lugar de Covarrubias donde se erige una escultura en honor de la princesa noruega.

'Hace sólo una décadas se encontró el cadáver de Kristina. Lo que queda de ella está aquí, su espíritu. Este pueblo ama a Kristina y cada año se le dedica una ofrenda floral y un festival', afirma. La princesa acabó a aquí y Espido Freire tenía que empezar el viaje promocional de su nuevo libro en esta villa medieval llamada Covarrubias