La Revista

Hipertensión arterial y ejercicio físico

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Hipertensión arterial y ejercicio físico

Desde 1993, su prevalencia ha aumentado en más de ocho puntos en ambos sexos, pasando de un 11,2 a un 19,8%

Un bajo nivel de condición física y un índice de masa corporal elevado se relaciona con niveles de presión arterial más elevados. En base a la Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE) de 2017, y en lo que a enfermedades crónicas se  refiere, la hipertensión es el problema de salud más frecuente, referido por el 19,8% de la población. Desde 1993, su prevalencia ha aumentado en más de ocho puntos en ambos sexos, pasando de un 11,2 a un 19,8%, siendo las personas mayores de 60 años los más perjudicados, afectando a más de un 50%. Además, cuando esta patología se presenta, el tratamiento farmacológico suele ser siempre la primera opción, aunque hoy en día se sabe que no es suficiente para tratar con éxito este padecimiento, por lo que el ejercicio físico se convierte en un aliado imprescindible, y además, sin efectos secundarios.


Entrenamiento en personas hipertensas


Desde hace tiempo, está demostrado que individuos con hipertensión físicamente activos tienen menor tasa de mortalidad que los sedentarios. En un metaanálisis de 2001, se demuestra que la realización de ejercicio aeróbico implica una reducción de 6/5 mmHg en la presión arterial en personas hipertensas. Esto se debe a que durante el entrenamiento, conseguimos reducir las resistencias periféricas gracias a la dilatación arterial que se produce, y tras este, tienen lugar una serie de adaptaciones neurohumorales1 y estructurales2 que mejoran esta patología.

Además de esto, es importante conocer que diversos estudios muestran como el entrenamiento de fuerza presenta mayores beneficios que el trabajo aeróbico en la reducción de la hipertensión arterial, tanto sistólica como diastólica. En relación con esto, se ha demostrado que los individuos con problemas cardiovasculares físicamente activos presentan una mortalidad un 25% menor que adultos sedentarios.Por lo tanto, en base a lo que nos dictan las nuevas recomendaciones de la ACSM (American College of Sport Medicine), se recomienda que los individuos con hipertensión realicen ejercicio físico diariamente, combinando trabajo de fuerza (2-3 veces por semana) con trabajo de resistencia (2-3 veces por semana), utilizando cargas de intensidades que van de moderadas a vigorosas.