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Volver a su lugar, pero ¿cuándo?

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Volver a su lugar, pero ¿cuándo?

El Pabellón es tercero y ocupa plaza de ascenso a División de Honor

Cuando el Pabellón juvenil de Liga Nacional comenzó la temporada a principios de septiembre, su técnico, el veterano Cándido Gómez, reconocía que "el objetivo es lograr la permanencia, somos un equipo prácticamente nuevo, además con las bajas de jugadores muy importantes, ya sea porque ficharon por otros equipos o porque pasaron de edad".

El cuerpo técnico blanquiverde tenía la misión de reinventar un equipo lleno de gente joven, la mayoría procedente del Pabellón B o de la División de Honor cadete. Seis meses después, los pabellonistas son terceros, con el objetivo de la permanencia conseguido y en posiciones de ascenso a División de Honor. Suyo es el primero de los dos puestos de salto de categoría, pues los dos equipos que lideran la categoría no pueden ascender.

Los de Cándido Gómez tienen 49 puntos, con una ventaja de cinco sobre el quinto clasificado. Unos números, que a falta de diez jornadas,  dejan al Pabellón con todas las opciones de luchar por un objetivo inimaginable al principio de curso, el de ascender a División de Honor.


Un grupo


El equipo del campo Miguel Ángel se define con el concepto de "grupo". Es el secreto del éxito de un conjunto en el que prima el colectivo sobre la individualidades. Trabajo, sacrificio, constancia y competitividad. Gracias a esta última saca muchos partidos adelante. No es casualidad que los blanquiverdes hayan sufrido solo tres derrotas en 24 encuentros y que salvo ante el Celta no hayan encajado más de dos tantos en un partido.

Estos buenos resultados también son fruto del rendimiento individual de los jugadores clave del equipo. Empezando por la seguridad de Dani Sampayo bajo los palos, la firmeza de la pareja de centrales (Sergio y Yago), el equilibrio del centrocampista Coello, y la calidad en los metros finales de los Osián, José Ramón o Iago Varela. 

Mención aparte merece el entrenador Cándido Gómez, que cogió hace dos campañas a un equipo rozando el descenso y que con sus métodos, los de siempre, ha conseguido formar un grupo en el que todos se sienten importantes y donde los resultados están ahí. Nada nuevo para un técnico lleno de ascensos para el fútbol base ourensano.

Ahora toca esperar, pero la División de Honor está cerca.