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Pautas de alimentación en la alteración biliar

Tres indicaciones dietéticas importantes para reducir las molestias y conducir hacia una buena asimilación del alimento

Una dieta adaptada favorece la función digestiva y reduce las molestias.
Una dieta adaptada favorece la función digestiva y reduce las molestias.
Pautas de alimentación en la alteración biliar

El hígado produce bilis que ayuda a digerir y absorber las grasas y vitaminas liposolubles de los alimentos. Cuando comemos, este líquido, almacenado en una especie de bolsa (vesícula biliar) se libera al intestino para digerir las grasas. En ocasiones, ciertos componentes de la bilis como el colesterol, se acumula en la vesícula o en los tubos biliares, tupiendo o formando piedras. En la mayoría de los casos, el cálculo biliar es asintomático, pero cuando no lo es, se extrae la vesícula.  

Tras la eliminación quirúrgica, el hígado vierte la bilis directa y continuamente al intestino, lo que provoca en muchas personas, molestias digestivas y efecto laxante durante las primeras comidas. En esta situación transitoria, se recomienda mantener una alimentación que facilite la recuperación de la función digestiva. La ingesta de alimentos puede y debe aproximarse a una dieta normal tan pronto como sea posible, lógicamente valorando siempre, el grado de tolerancia a los alimentos. 

Algunas de las indicaciones dietéticas más importantes para reducir las molestias y conducir hacia una buena asimilación del alimento, son:

1. Organizar planes de alimentación bajos en grasa. Es importante mantener esta pauta al menos durante las dos primeras semanas después de la cirugía para evitar ciertas complicaciones (diarrea, dolor abdominal, gases, etc.) La bilis disponible en este momento para la emulsión de las grasas, es insuficiente, menos concentrada y por tanto menos eficaz.  

2.  Comer raciones más pequeñas y frecuentes. Conviene ajustar la cantidad de alimento a la cantidad disminuida de bilis. De esta forma se logra digerir el total de la grasa contenida en los alimentos consumidos, evitando remanentes que retardan la digestión y la hacen pesada. 

3.  Aumentar lenta y progresivamente la fibra soluble. Es preciso adecuar la fibra soluble en la dieta de continuación pero también lo es, hacerlo paulatinamente. La cantidad de fibra ayuda a normalizar las deposiciones. Añadir cereales como avena o cebada mejora el aporte de este tipo de fibra.

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