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La caída de población, la más baja de los últimos nueve años

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DEMOGRAFÍA

La caída de población, la más baja de los últimos nueve años

Un momento de una procesión en la ciudad.
photo_cameraUn momento de una procesión en la ciudad.

Pese a una inmigración récord, el drama de la natalidad deja un censo inferior a 308.000 personas

Ni siquiera un saldo migratorio de récord fue capaz de revertir en 2018 la caída de población en la provincia de Ourense, lastrada por el drama de la baja natalidad. El balance de habitantes a 1 de enero de 2019 sitúa al territorio ourensano ya por debajo de los 308.000, en concreto 307.879, pero la herida parece estar algo más cerca de poder suturar si funcionan las medidas que las administraciones están tratando de poner en marcha.

El retroceso poblacional fue, atendiendo a los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el más bajo de los últimos nueve años, al perderse un 0,46% o lo que es lo mismo en cifras absolutas, 1.435. Estos registros no eran tan bajos desde 2009, cuando el censo provincial cayó en 514 personas, un 0,15%.

Los datos de movimiento natural de población divulgados la semana pasada ya auguraban un nuevo obstáculo en la difícil lucha contra el problema demográfico, al registrarse apenas 1.486 nacimientos durante todo el 2018, una cifra que contrasta con los 4.737 fallecimientos, lo que supuso ceder nueve vecinos cada día.


Datos positivos


Por ello, la capacidad de atracción demostrada por Ourense en los movimientos migratorios no ha sido capaz de revertir la tendencia, al ganarse cinco habitantes al día entre la llegada y la salida de personas, con un saldo positivo para la provincia de 1.836, más del doble que el logrado en 2017, el primer año tras la crisis en que las entradas superaban a las salidas.

Las buenas noticias en lo relativo a la inmigración llegan al analizar las migraciones exteriores. Más de 3.400 personas llegaron desde algún país extranjero para instalarse en Ourense, marchándose 1.279.

Por su parte, aunque también hubo una notable mejoría en los movimientos interprovinciales, el saldo interior entre inmigrantes y emigrantes continúa siendo negativo para la provincia, que cedió por esta vía 289 habitantes.


Éxodo venezolano


Gran parte de la culpa de los buenos datos de inmigrantes la tiene la llegada de venezolanos preocupados por la situación en su país. Más de un tercio de las personas que se asentaron en Ourense durante el pasado año llegaron de este país sudamericano. Le siguen en el ranking más de medio centenar de personas nacidas en España que se encontraban residiendo en otro país, mientras que también hubo un importante flujo de viajeros desde Portugal.

En los movimientos entre lugares españoles, los principales orígenes de aquellos que eligieron Ourense para asentarse fueron las provincias de Pontevedra (803), A Coruña (473), Lugo (326) y Madrid (311).

Mientras, los ourensanos optaron también preferentemente por marcharse a territorios como Pontevedra (955), A Coruña (554) y Madrid (403). 


La tendencia en Galicia y España, muy similar a la de la provincia


Galicia registró un saldo migratorio positivo con el extranjero en 12.884 personas en 2018, según los datos del INE. Esta cifra supone casi duplicar los datos de 2017, cuando entraron en el territorio gallego 6.882 personas más de las que salieron. Además, de los que llegaron en 2018 había 2.885 con nacionalidad española, lo que supone un aumento del 47% frente al año anterior.

Así, los malos datos vegetativos en Galicia en 2018 (15.854 muertes más que nacimientos) fueron paliados parcialmente con un saldo migratorio positivo, que también se produjo en todas las comunidades. Además, hay una cifra positiva de 252 habitantes en la Comunidad en los flujos con otras partes de España.

A nivel estatal más de lo mismo. La inmigración parece, por el momento, la única solución a la incesante caída de la natalidad en España, que en la última década se ha desplomado un 30 %, consolidando la crisis demográfica.

Como ocurre desde 2016, el crecimiento de la población solo se sustenta en la llegada de extranjeros. Así, la llegada de inmigrantes a España en 2018 compensó el aumento de las defunciones y la caída de la natalidad e hizo que se registrase el mayor aumento poblacional desde 2008 (276.186 personas más), lo que situó la población española en 46,93 millones de habitantes. 

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