Ourense

Cien días de (poca) pasión

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pasó lo que pasó

Cien días de (poca) pasión

Los cien días de gobierno en la ciudad fueron un café con sacarina, una cerveza sin alcohol, una cena recalentada. Nutrió y sació, pero el caos del Concello era el invitado inesperado que dejó la fiesta sin ambiente.

Hubo celebración en el gobierno del Concello de Ourense. Se soplaron cien velas, una por día, porque las relaciones intensas hay que vivirlas al minuto. Están en la fase pasional y si por ellos fuese estarían en ello a todas horas. Me refiero a soplar velas, claro. Es tan grande la felicidad municipal que bien pudieron plantearse soplar 2.400 velas, una por cada hora o 144.000, una por cada minuto de los cien días. Toda conjura es poca para ahuyentar el mal fario de un enfriamiento en la relación. Cuidado, "es tan corto el amor, y es tan largo el olvido", escribió Neruda. Que se lo digan sino a Jesús Vázquez, ese exalcalde y actual senador del que usted me habla, que diría Rajoy. La ceremonia pública de los cien días no tuvo la brillantez esperada. Nadie pasó por el sastre o la modista para hacerse ropa y el atuendo lucido no era de estrena. Algo había en el semblante de los gobernantes del Concello que dejaba un mohín de tristeza. "Jácome culpa al caos del Concello de la demora en sus promesas electorales", tituló este periódico. A veces el presidente de un club pone a pingar a jugadores, entrenador, cuerpo técnico y demás directivos antes de morderse la lengua porque todos están bajo sus órdenes. Al final, la ceremonia de los cien días, que se presuponía como una cita romántica entre dos que se aman, acabó siendo una cena recalentada. Insípida y sin la pasión sobrevenida. 


Es el acalde el vecino y lo demás


La evolución de los cien días viene marcada en ocasiones por los pequeños detalles, livianos golpes de efecto que demuestran hasta qué punto un alcalde lo es todo, para bien y para mal. Un afanoso edil del PP con mando en plaza quiso poner la firma en una iniciativa de su concejalía, limpiar por donde no pasaba la escoba en semanas. Fue en una zona de A Ponte. Un representante vecinal, contento con la celeridad en resolver una secular reivindicación que Jesús Vázquez dejó a macerar (como tantas otras), dijo a quien le quiso oír: "Cómo se nota que chegou Jácome á alcadía, esto xa parece outra cousa". Vete a decirle tú al paisano que la orden de zafarrancho de combate limpiador se dio en el ala Este de la Casa Blanca, en vez de en la Oeste. "O que queiras, foi o alcalde e punto", respondió un vecino cuando quisieron explicarle que la limpieza era cosa del comando popular. Los alcaldes lo hacen todo (bien y mal) y de ahí para abajo toda es una nebulosa de responsabilidades. Y es que, como ya dijo Rajoy, "es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde". Así de claro también en las coaliciones.


Sí se llama tejemaneje


Tejemaneje es la palabra, acertada sin duda, usada en este periódico para definir el embrollo de la confección de las listas electorales en el PSOE. Un caso se ha juzgado estos días para dirimir responsabilidades en un supuesto espionaje entre socialistas para tomar ventaja en la lucha por un puestiño en una candidatura. De nuevo el cínico Andreotti pide paso: "Hay amigos íntimos, amigos, conocidos, adversarios, enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido". El PSOE en Ourense ha tiznado durante décadas su hoja de servicios con actividades de edecanes y trotaconventos. Muchos de sus más conspicuos representantes han pasado más tiempo espiando alcobas y escuchando detrás de las puertas que atendiendo a los problemas de la gente. Sin prejuzgar un caso que se sustancia en el juzgado, toda la apariencia de componendas electorales tienen este aire de Mortadelo y Filemón. La convivencia en las sedes, no solo en la socialista, es compleja, una auténtica hoguera de las vanidades en las que un correligionario no es un aliado, es un enemigo en potencia. "Pensar mal de tu prójimo es un pecado, pero has acertado", dijo también el fallecido primer ministro italiano. De puertas afuera lo que procede es hablar de respeto por el semejante y aludir a la socorrida democracia orgánica que, traducida a lo vulgar debe significar que por mis órganos que se hace lo que yo digo. 


Agosto acabó con alguna lágrima


El turismo está llegando poco a poco. Agosto dio cifras de récord, pero nada enjuga las lágrimas del discurso de los peros. Alguien maneja la teoría de que la llegada de turistas será en tromba, como la entrada de tropas para conquistar la ciudad bajando todos del AVE y desparramando la pasta por comercios, restaurantes y cafeterías. Las cifras demuestran, sobre todo, que cada vez viaja más gente y que a Ourense empieza a tocarle, de momento la pedrea. A nada que la ciudad tuviese una mano de pintura, la cosa iría mejor. Porque lo importante no es venir la primera vez, sino volver una y otra vez. Repetir ya es otra historia. Y lo que ya sería de aurora boreal es que aquí, en vez de llegar turistas a pasar el finde semana, llegasen hordas de gente a quedarse toda la vida. Sin más billetes.


El photocall frente al fotomatón Ourense. 27/09/2019. Gala inaugural del 24 OUFF en el auditorio de Ourense. Ana Fernández saluda efusivamente a María Bouzas.Foto: Xesús Fariñas


Pese a que los nuevos vientos municipales apuestan por el fotomatón, aún quedan esencias de photocall, pasarela de las celebrities locales con la etiqueta del estreno en el vestido y la americana. La Diputación ha rescatado un evento que evitó que la pantalla fuese a negro por la incapacidad del Concello de Ourense (sí, también del PP entonces). El festival de cine abrió las puertas de su edición número 24 y quizá de esta deje de preguntarse si está en el camino correcto o da tumbos pese a superar hace tiempo ya su etapa adolescente. El estilo de la gala también superó el acné. 


El portafotosSEARA


Un tipo cincuentón con querencia por Pink Floyd no puede ser mala gente. La banda de David Gilmour y Roger Waters andaba buscando una disculpa para mandarse a paseo, cansados de creerse celestiales, y la encontraron en la guerra de Las Malvinas. Unos, alineados con la oficialidad de Tatcher, los otros defendiendo la Argentina de Videla. Luis Seara aún es capaz de entornar los ojos con "Whish you were here", así lo interprete una banda tributo, como aquella que fue a ver a Oporto. Seara es concejal del BNG en el Concello de Ourense, el Pedro que recibe el mandato de edificar la Iglesia. Para serlo corrió tantos kilómetros como Forrest Gump. Los del Bloque, con los pies agujereados de dispararse tanto, se fueron a paseo en el 2015, pero volvieron cuatro años después a la Praza Maior gracias a él, sin duda. En una corporación donde sigue imperando la ordinariez, Luis Seara lleva en la solapa la escarapela de la educación. Se está haciendo respetar en la oposición, aunque la suya sea una carrera de gran fondo. Un día me dijo: "Teño claro que a estratexia deste goberno é enmerdalo todo e aí non imos entrar porque nese eido gañan sempre eles". De momento hay poca higiene institucional en la corporación y personas como él  hacen falta, aunque solo sea para repartir estropajos.

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