Ourense

En el país de los mil ríos o más

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Reportaje

En el país de los mil ríos o más

El más ilustre de los ríos podría ser el Bibei por caberle la honra de transitar bajo este puente romano de la Via Nova.
photo_cameraEl más ilustre de los ríos podría ser el Bibei por caberle la honra de transitar bajo este puente romano de la Via Nova.
Sería un tópico decir que Ourense es el país de los mil ríos; ni tantos, pero ni tan pocos; muchos centenares si contamos los regatos, corgos, regueiras, arroyos, arroyuelos, escorrentías que casi lo son. Así con estas contabilidades sí podríamos ser el país soñado, el de los mil ríos o acaso más. Cunqueiro, ese formidable fabulador, llamaba a Galicia el país de los cien mil ríos.

Decía Jorge Manrique, aquel poeta de finales del Medievo: Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar que es el morir… Por acá todos los ríos se mueren en otros y éstos sí que van a la mar; los que mueren en los lagos, por aquí, desconocidos. Directamente de los aquí nacidos, el Sil-Miño y el Limia, vierten en la mar atlántica; el primero entre la Ponta da Ínsua y la Ponta do Tegra, o sea entre Caminha y A Garda, en sentido amplio, y el segundo, el Limia, forma también espléndido estuario en Viana do Castelo, Portugal. Cada uno con sus mitos porque no hay río que no los tenga dado que han sido venerados desde la más remota antigüedad como fuentes de vida.

Quizás en Galicia no haya tantos como en nuestra provincia. No me he parado a contarlos, pero sí porque presenta la orografía más montañosa, seguida de Lugo, hemos de convenir que más que las otras provincias. Y como de las montañas surgen todas las corrientes fluviales, tenemos a las Trevincas, Serra de Queixa, de San Mamede como las principales fuentes; un poco menos, el Suido; en el Xurés no nacen grandes ríos, sí tributarios del Limia. Con este panorama me atrevo a presentar ese discurrir de las aguas nutridas por unos relieves, que antes abundantes en nieves o hielos y ahora menos para alimentar a esta extensa red fluvial de la que se extrajeron abundantes truchas y otros salmónidos en tal cantidad que hasta llegaría a prohibirse dar salmones más que unos cuantos días por semana a los que trabajaban en la reconstrucción de nuestra Ponte Vella, tal cantidad de ellos había, y así con las truchas de las que aquellos Daniel González o Paco Cid, Paquiño de Molgas eran como otros, a los que no recuerdo, los grandes pescadores del alto Arnoia, el Lor, el Camba o las cabeceras de otros ríos.

Cuando se unen en Os Peares, Sil-Miño deberían formar una unidad que bien podría llamarse así porque si uno caudaloso, el Sil, el otro más galaico, el Miño; si uno más largo, el otro más breve; si uno nacido en León, el otro en Lugo, pero ambos en un monta tanto, aunque haya de concederse más antigüedad al Sil: casi 400 millones de años antes que el Miño discurriera existía el Sil, como lo demuestran sus terrazas fluviales.

Mapa de los ríos de Ourense

Miño 

Nace en la sierra de Meira, concretamente en su vertiente occidental en el Pedregal de Irimia y no en la Fontemiña o Fonmiñá, como siempre se creyó, donde, eso sí, reaparece. Unos 205 km. de recorrido. Por a Terra Chá lucense, perezoso con numerosos meandros y sinuosidades tales que de pronto tanto apunta al norte como al sur o al oeste, cuando en las nacientes se aprovecha del regueiro do Porto y el Vilasuxo. De Meira a Rábade, pasando antes por las proximidades de la lagoa de Cospeito recibiendo más abajo al rio Negro y formando dos islas llamadas Insua Mayor y Menor; va parsimonioso, se acelera un tanto por la baja periferia occidental de Lugo y ya en Portomarín antiguo al que sepultó el primer embalse, el de Belesar, que antecede por este orden al de Peares, Velle, Castrelo y Frieira

El Miño después de Belesar atraviesa casi encajonado por los viñedos que se caen de sus laderas y más abajo de Belesar aldea, traza un meandro en O Cabo de Mundo, vistosísimo entrante, frente a San Xoan da Coba cuando poco antes ha dejado la iglesia monástica de santo Estevo de Ribas de Miño en esta Ribeira Miñota un tanto romanizada como aún se vislumbra en la calzada Belesar-Diomondi. Este Miño, entre montañas a partir de Portomarín, en Peares continúa encajonado y menos a partir de su encuentro con el Sil. Hasta aquí ha recibido aportes poco importantes, y su contacto con el Sil incrementa extraordinariamente su caudal hasta su represamiento ciudadano en Velle. Por Ourense son aprovechadas sus aguas para uso ciudadano e industrial, además de hidroeléctrico; surgientes calientes en su riberas permitieron un desarrollo del termalismo. Casi deja ver el represamiento de Castrelo, a más de 20 km. de la ciudad. Y cuesta imaginar que antes de las presas eran corrientes las especies migratorias de reos, sábalos, lampreas, salmones, anguilas. La construcción del embalse de Castrelo do Miño supuso un trauma en su día por anegar las tierras más feraces del Ribeiro. La posterior de Frieira, porque no inundaba vegas, fue más consentida., cuando ya un tanto amansado pasados los rapions de Melgaço y Arbo, porque ya entre Salvaterra y Monçâo recibe al Tea después de compartir rio con Portugal cuando se empiezan a notar los efectos de la marea, que entre Tui y Valença, evidentes, creando un magnífico estuario en la desembocadura lleno de vida pisciforme y alada, para ser recibido por el océano Atlántico.

Sil

Poca suerte ha tenido a pesar de que era un rio que ya manaba cuando del Miño ni noticias…pero pasó a ser afluente con el tácito beneplácito o la ignorancia de todos. Convenía al Miño ser el principal: nacía en Galicia y se moría en ella. El Sil más antiguo, más caudaloso, más largo se quedaría convertido en afluente y, por tanto, subordinado.

Nace como arroyo Cebolleu en Pena Orniz, en la leonesa vertiente limítrofe con el parque natural asturiano de Somiedo, a un poco más de 2.100 m. de altitud, a los pies de esa montaña que tiene 2.191; en algunos mapas figura como Sil, que realmente el nombre recibe más abajo en el collado de La Cueña, antes de la aldea de La Cueta desde donde se hacen excursiones a sus nacientes. Hermosísimos parajes éstos que atraviesa, y espectacular cuando se encajona en los 80 metros del puente de Las Palomas. La primera población importante es Villablino a donde llega después de ser represado en Villaseco, y aquí, en Las Rozas. Atraviesa la cuenca minera por Villarino del Sil, Cuevas del Sil, Palacios del Sil y Carbón del Sil, con un ferrocarril minero que discurría por la margen izquierda del río. Un pequeño embalse, el de Ondinas, otro más grande encima de Ponferrada, el de Bárcena, y Fuente Azufre, más pequeño. Pasada la planicie berciana se interpone otro embalse en las inmediaciones de Las Médulas, el de Peñarrubia cuando se ha nutrido de dos rios, el Cúa y el Torá, y el Cabrera más abajo; ya en tierras ourensanas, el de Pumares-Quereño, cuando en Sobradelo vierte el rio Casaio; pasado O Barco lo vuelve a contener el embalse de Santiago-Vilamartiño; por A Rua goza de un casi mar interior con las aguas represadas por el de San Martiño.

Cada vez que el río quiere precipitarse lo doman, así que una vez recibido el Bibei poco después de pasar bajo las arcadas de su famosa Puente romana ,lo encontramos retenido por la presa de Montefurado donde los romanos horadaron un túnel para permitir explotar el amplísimo recodo que hacía el río y extraer su oro, incluso en las borreas de las mismas rojizas tierras de la aldea de Montefurado, y más abajo el Navea, aumentando un caudal que es de nuevo contenido por la presa de Sequeiros en las cercanías de Quiroga-Ribas de Sil, porque más abajo el antaño truchero Lor, en Entrambosrios, ya nota los efectos del inmenso represamiento de Santo Estevo, el buque insignia que fue de Saltos del Sil, luego Iberduero y ahora Iberdrola, con esa pared de más de cien metros que en su día presumía de ser la más alta de Europa, a la que sucede la última presa de poca altitud, la de San Pedro, que, a media distancia, se encuentra con el Cabe. Y por aquí acaba la aventura fluvial de un rio al que, me parece, los geólogos consideran más importante que al Miño a quien rinde tributo en Os Peares.

Limia

Quizá otros tengan más agua o sean de más largo recorrido, pero el Limia con sus 108 kilómetros se merece el título destacado de ser un rio con cuenca propia, y que discurre en casi la mitad de su recorrido por tierras lusas. Este río que da nombre a una comarca, la Alta y la Baixa Limia, ve su alumbramiento por encima de esa aldea recién restaurada y convertida en referente constructivo para el turismo rural que fue Couso -Galán. A Fonte Talariño, a la vera casi del camino a Santiago que viene de Laza, el llamado sanabrés-ourensán, que rebautizaron como Vía de la Plata porque como ramal de ella se desprende, lugar donde nace con el nombre de regato da Freixa, más delante de Lodoselo, y a partir de Sarreaus ya es el Limia. 

Con poco desnivel pronto discurre con mansedumbre por el llano límico donde sufre no pocos estiajes que lo dejan completamente seco por Xinzo, y casi nunca allá más abajo por Ponte Liñares o Feira Nova, que es donde se precipita y adquiere cierta bravura hasta su primer represamiento en As Conchas, conociendo por sus riberas el tránsito de la calzada romana llamada Via Nova o Bracarense, y como río con su historia después de pasar entre los castillos de Pena, Sandiás, Ribeira, Forxa, Celme, deja en su orilla derecha el campamento romano de Aquis Querquennis y más abajo Ponte Pedriña, sumergida casi siempre, como esta fortificación, por el represamiento de As Conchas desde donde se precipita por el desfiladero de Valoiro- Cabaleiros, pasado el cual ya acrecido por el rio Salas, hallamos la presa de Lindoso; ya penetrando en territorio luso aún debe ser represado por una menor antes de su paso por Ponte da Barca y Ponte de Lima donde un largo puente de origen romano, antes de cuya construcción se decía que las legiones del conquistador de Lusitania y Galicia, Décimo Junio Bruto había pasado este rio al que decían Lethes, con la famosa leyenda del olvido. Ni él lo traspasó aquí ni en tierras de Xinzo. Parece documentado que apunta la cosa hacia un río, el Vaz, más al sur, cercano al Duero.

Rinde tributo con majestad el río, aquí dicho Lima, al mar en un estuario rico en lampreas, en Viana do Castelo.

Arnoia

Desde su nacimiento en la vertiente occidental de la sierra de San Mamede cuando todavía no recibe el nombre que se reparten tres riachuelos: Corgo, Bosteiro y Canadas. Desde la cota 1.400 discurre precipitado hasta Rebordechao donde ya toma el nombre de Arnoia, que más abajo en Casas da Ermida ya tiene entidad y la aumenta entre los lameiros de Prado, Riobó; por Arnuide y poco antes yace en la placidez de la Limia Alta cuando por la termal Baños de Molgas ya discurre bajo su primer puente románico y en Ponte Ambía, y después en Allariz por Ponte Vilanova con una villa que se siente íntimamente ligada al rio que se represa en forma industrial cerca de Rubillós y más aún en la presa do Penedo, por tierras de Sande, recibiendo en su trayecto pequeños aportes de los rios Tioira, Orille y Tuño para morírsenos en el Miño, precisamente en Arnoia después de 84 kilómetros.

Támega

Este afluente del Duero, que en más largo trayecto discurre por Portugal que por Ourense, es el gran referente de las tierras de Monterrei cuando se alumbra en las laderas de Alberguería y en las de la pista del Marroquí en la cota 960 discurriendo 40 kilómetros por Galicia. Como no surge a gran altitud apenas tiene rápidos pues ya en tierras de Laza va manso, y así discurre por las del valle de Monterrei atravesando Verín y yendo más manso todavía por Chaves con paso solemne bajo el puente de Trajano. Se va, hasta ahora sin represar, pero si una vez en a Barragem de Terrâo casi cuando rinde tributo al Duero en Vilarinho das Paranheiras en un recorrido total de 145 kilómetros.

Bibei

Este tiene sus nacientes sobre la cota 1.800 en Fontes do Bibei y laguna de Piatorta, porque de los varios lagunallos, unos a la vertiente del Tera, o sea, hacia el Duero y la otra hacia el Sil. Se precipita con poco caudal y plácido discurre más de 5 km. antes de pasar por la aldea zamorana de Porto e inmediatamente se represa por el embalse de San Sebastián y más abajo por el de As Pías, de escollera. Desde allí, cercano el pueblo más alto de Galicia, Cepedelo, 1.374 m. donde se puede estudiar el fenómeno glaciar. El Bibei se encañona antes de su paso por Viana para ser de nuevo encorsetado por la presa del Bao, poco antes de bañar las partes bajas de As Ermitas, sin que sufra más represamientos hasta rendir tributo al Sil, cuando antes ha incrementado su caudal suministrado por el Xares en Portomourisco, pasando poco después bajo el más famoso puente romano de ladrillos, Ponte Bibei. Recorre 97 kilómetros.

Camba

Nacimiento en las estribaciones sureñas de la sierra de San Mamede, pasando por Portocamba, Campobecerros donde casi se notan los efectos del gigantesco embalsamiento de As Portas, ese que se ve en el tránsito del camino de Santiago, por as Vendas, entre a Gudiña y Campobecerros. El Camba baja y por Vilariño recibe al Conso y cerca de Pradocabalos va rindiendo tributo al Bibei, pero ya más cerca de Viana, dejando a diestra las famosas explotaciones áureas romanas de las Borreas de Caldesiños.

Xares

El río más alto de Galicia nace en la cota 2.000 en el flanco occidental de Peña Trevinca alimentándose largamente de las escorrentías de las nieves y bajando pausadamente por ese plano inclinado antes de tocar o Diluvio y o Cabrón llegando manso por a Ponte, pasando por Xares y conteniéndose por el embalse de Prada, allá en A Veiga, y por otro represamiento menor por tierras de Bolo, el de Santa Eulaia, antes de encontrarse con el Bibei.

Avia

En esa sierra limítrofe con Pontevedra, que es la del Suido, tiene sus fuentes el Avia, al lado de esos famosos chozos de pastor, portentosas construcciones abovedadas que servían para dormitar el pastor y preservar a algunas crías de los depredadores. El río da cara al sur y vira continuamente por tierras de Avión hasta que es contenido, aprovechando la profundidad de su cuenca por el embalse de Albarellos, pasado el cual, en Pazos de Arenteiro, recibe al río del mismo nombre y ya plácido atraviesa las tierras vinícolas del Ribeiro, por Leiro, Beade, Ribadavia hasta incrementar al Miño, aguas debajo de la villa, que el nombre le es dado por Ribera del Avía. Solamente 37 kilómetros de trazado.

Arenteiro

Allá, cerca de la sierra de A Martiñá vemos nacer el Arenteiriño, que pronto Arenteiro, que toma entidad sobresaliente a su paso por la villa balnearia de Carballiño cabe a su identitario Parque, la piscifactoría, a Ponterriza de origen románico y su aprovechamiento para electricidad en Cabanelas creando en las cercanías de Pazos de Arenteiro unas nieblas por la caída de las aguas en el llamado Pozo dos Fumes.

Barbantiño

No se podía pasar por alto este río que posee una riqueza monumental especial en puentes románicos (Sobreira, Mandrás, San Fiz), molinos, norias y su famosa fervenza entre los viaductos del Ave y el de la Autovía para rendirse al Miño en Barbantes.

Cerves

Naciendo en el Faro de Avión parecería regato aguas arriba de su primera y más grande cascada y más abajo en las de Melón.

Orille

Nace por O Forriolo, pasa por San Munio de Veiga y su románica iglesia y hubo de sufrir los vertidos de una quesera antes de rendirse al Arnoia en Pontegrande.

Mao

Que ve la luz en las estribaciones nororientales de la sierra de San Mamede, se hace grande a su paso por Montederramo, es represado por el embalse llamado también do Mao y recibiendo más abajo las aguas de la presa de Edreira se precipita en los famosos Cañones del Mao de mucha práctica deportiva, y cuando a punto de encontrarse con el Sil en Barxacoba ofrece ese paseo único de las pasarelas del Mao, su fábrica de la Luz.

Otros ríos

De los imnumerables, podrían ser el Riocaldo, el Pacín, el Cados, los dos Búbal, el de Peares y el de Monterrei, el Mente, el Mao en a Cela, el Requeixo, el Queixeliña, los de la Ribeira Grande y Pequeña y un sinfín más.



Los ríos ciudadanos

Ourense podría ser ejemplo de recuperación de ríos, si no fuese que ambos, Barbaña y Loña, se ven expuestos las monocíclicas contaminaciones procedentes de vertidos incontrolados de las industrias de las cercanías.

Barbaña

Naciendo cerca de Torre, en Paderne, donde aún casi regato, va subsistiendo, imposible en el verano donde solamente alguna charca muestra lo que fue. Así por Calvos casi desaparece entre juncales y yerbas y reaparece bajo el polígono Barreiro; aún le queda, en el estío, algo de vida. Sin embargo en el otoño se recupera para pasar a tener un caudal aceptable que incrementa en la ciudad, en o Polvorín, donde se une al de Muiños o de Pontón; no se sabe cuál lleva más agua.

Loña

De cauce más largo ve sus fuentes en las cercanías de a Virxe do Monte, en Nogueira de Ramuín. Un río que tiene su encanto por Armariz y que va dando nombres a pueblos a lo largo de su recorrido, como Loña de Arriba, Loñoá do Monte, Loñoá do Camiño y finalmente, Loña a la barriada ciudadana donde se vierte en el Miño. Dos presas que abastecieron exclusivamente a la ciudad, la de Cachamuiña y la de Castadón, detienen su curso, pero forman en Cachamuiña un ameno lago hermoseado por el bosque fluvial, y en Castadón, las riberas inaccesibles. A partir de aquí, en los bajos del Castro de Santomé entre enormes bolos graníticos forma pozas, cascadas que hacen rugir su aguas hasta apaciguarse en Mende.



Diferentes nombres

Los ríos, unos cuantos, no se llaman en el nacimiento como los conocemos después. Un ejemplo palmario, el del río Navea, que en sus nacientes allá en los montes de O Samión, San Mamede puede llamarse Cabrós, Cabronciños, Edreira, Queixa, Chandrexa, para ser finalmente Navea cuando vierte en el Bibei; o el menor, Camba, que recibe este nombre unos centenares de metros más abajo de esta aldea cuando antes dos riachuelos, el de Groise y el de Picós daban origen a este río. Con los grandes no suele suceder porque el Miño, así desde su nacimiento lugués en la sierra de Meira, y el Sil con una pequeña concesión a un regato desde su naciente llamado Cebolledo, por un breve recorrido.

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