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Ourense es la segunda provincia con menos gasto estatal en las carreteras

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Ourense es la segunda provincia con menos gasto estatal en las carreteras

Después de las de Badajoz, los viales ourensanos son los que recibieron menor cantidad por kilómetro para la conservación

La inversión del Estado en las carreteras de la provincia sigue sin levantar cabeza. Atrás quedan los vividos en los tiempos previos a la crisis, con fuertes inversiones, también en obra nueva. La última liquidación presupuestaria del Ministerio de Fomento, donde se ponen de manifiesto las realidades y no las promesas, correspondiente al año 2017, muestra que Ourense fue la segunda provincia de España con menor inversión en la red viaria estatal, con unas partidas de 16.320 euros por kilómetro. Solo Badajoz tuvo menos (15.480 euros). 

La red de carreteras del Estado en la provincia tiene una longitud de 523 kilómetros y comprende las vías A-52, N-120, N-525, N-536, N-540, N-541 y A-75 (Verín-frontera de Portugal). En el periodo 2011-2016 el Ministerio de Fomento había dedicado a arreglar carreteras de Ourense la mitad de la media estatal, con una inversión total de 106.692 euros por kilómetro, cuando en el conjunto del Estado la cantidad ascendió a 196.803 euros.


Poco más que en 2016 y 2015


Con los nuevos resultados liquidados por el Gobierno, la cifra en 2018 se sitúa en 8,53 millones de euros. La inversión mejora levemente, eso sí, respecto a los dos años anteriores –2015 y 2016–, donde se habían realizado esfuerzos inversores por valor de 7,84 y 7,34 millones de euros, respectivamente. Pese a esta leve progreso, la única conclusión positiva que se extrae de los datos elaborados por Fomento, Ourense sigue estando a la cola en el ranking de inversiones que se acometían en las infraestructuras viales a principios de la década. 

Así, en 2012, 2013 y 2014 el Gobierno hizo una apuesta mucho más decidida por los tramos de su compentencia en Ourense, con 13,15; 13,74 y 10,28 millones de euros, respectivamente. La comparación es todavía más sangrantes si se echa la vista un poco más atrás, ya que en 2010 la Dirección General de Carreteras llegó a adjudicar proyectos por 31,2 millones en la provincia.

El esfuerzo inversor del Estado durante el último periodo liquidado –2017– fue destinado, mayoritariamente, a la reposición de firme en mal estado, a donde fue a parar el 90% del total. Las partidas restantes, un total de 827.000 euros, se destinaron a construcción. 

Si alguna provincia destacó por encima de las demás durante el 2017 fue Barcelona, con más de 275.000 euros invertidos por cada kilómetro estatal. Fue, sin duda, la reina de una inversión que no entiende, sin embargo, de zonas geográficas concretas, sino que tiende a hacer una apuesta más fuerte en los grandes núcleos de población y su entorno.  La Región de Murcia fue la segunda con un mayor esfuerzo inversor ese año, con 170.000 euros por kilómetro, hasta 10 veces más de lo recibido por los viales ourensanos. También estuvieron a la cabeza en las preferencias del Gobierno central las carreteras de la Comunidad de Madrid, adonde destinaron casi 160 euros por cada kilómetro construido. Otras provincias que están en lo más alto son Granada, Sevilla y Guadalajara.


A la cola


Al otro lado de la balanza, acompañando a Badajoz y Ourense, se encuentran Castellón, Cáceres, Palencia, Ávila o Córdoba, ya que en ninguna de estas provincias se invirtió más de 25.000 euros el kilómetro. De estos cálculos están excluidas las provincias vascas e insultares.


La tendencia, al alza con las partidas de 2018 y 2019


Las negativas cifras en mantenimiento de los viales ourensanos –que ha motivado quejas y lamentos de los conductores en infinidad de ocasiones– parece tener solución, especialemente a partir de 2018. Atendiendo a las adjudicaciones de mejoras realizadas por la Dirección General de Carreteras, todo invita a pensar que una vez liquidado el presupuesto del Ministerio de Fomento en 2018 haya subido la inversión por kilómetro. 

En agosto del año pasado, el departamento dirigido por José Luis Ábalos habilitó un crédito de 1,96 millones de euros para "actuar de forma urgente" en un total de siete carreteras, entre las que se encontraban la A-52 y la N-525, vías en las que en varios puntos del recorrido habían optado por reducir el límite de velocidad. También se actuó en la A-75, que une Verín y Portugal; en la N-120 en la comarca de Valdeorras y entre la ciudad y Ribadavia; en la N-536 entre O Barco y la frontera leonesa; en la N-540 entre Carballedo y Cambeo; y en la N-541 entre Maside y Carballiño. Esto se suma a la adjudicación por más de 7 millones de euros para el arreglo de la A-52 desde los kilómetros 176 al 267, y la mejora del firme en el acceso centro, también aprobado en 2018 y cuyos trabajos deberán estar completos antes de 2021. 

La tendencia alcista se mantiene en 2019,con un concurso de Fomento lanzado  pasado mes de junio, donde se disponen 9 millones para el mantenimiento de todos los viales de la provincia.