Ourense

Parar es lo contrario de arrancar

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Parar es lo contrario de arrancar

Parar más sectores para detener el impacto del coronavirus y arrancar con más fuerza. Es la receta del Gobierno, pero también hiere de muerte a algunos sectores que ya habían tomado medidas y que deben detenerse.

El Gobierno se escuda en razones de salud para ampliar el número de actividades que deben parar, dejando solo las llamadas esenciales. Pero, también el criterio "esencial" es interpretativo. Por ejemplo, ayer paró de producir la empresa Rodríguez López Auto, que fabrica ambulancias, un bien sanitario vital en estos momentos. Su gerente, Enrique Rodríguez iba a pedir aclaraciones, pero 182 trabajadores se han quedado en casa.

En los polígonos industriales las actividades fueron a menos ayer, con lo que la zozobra empresarial y laboral se mantuvo. El único vestigio de que algo se movía era la distribución de alimentación o paquetería.

La crisis del coronavirus ha echado el freno de mano a casi todas las actividades y ahora la lista de damnificados será mayor, por lo tanto, la eventual recuperación será más lenta. El sector de la construcción ha mandado también a los trabajadores para casa. Le llega en el peor momento, cuando la mayoría de las empresas estaban activas y los suministros garantizados, según la patronal.

La construcción pasó por la crisis del 2008, se recuperó lentamente a partir del 2014 pero el envejecimiento y la despoblación dejaron la construcción en el rural aparcada y la suspensión del plan de urbanismo de la ciudad limitó mucho las obras. Pero, aún así el sector ajustó sus estructuras y sigue adelanta.

La paralización de las infraestructuras también castiga al gremio y pospone las propuestas de desarrollo que estaban en cartera. Pero, no solo la construcción ha tenido que echar el cierre. Empresas de otros sectores, como el contract, que tenían compromisos que cumplir han tenido que parar, aun cuando tenían stock de material para continuar unos días.

La nueva decisión del Gobierno aumentará la lista de damnificados por una crisis que cada día deja nuevas incógnitas sobre hipotéticas fechas de recuperación. Los sindicatos, mientras, están al lado del Gobierno y se comprometen a echar una mano para recuperar el tiempo perdido de aquí al 9 de abril. La duda está en si el número de infectados por el coronavirus se detiene, porque los daños colaterales en lo económico dejan a la calculadora echando humo.