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Los Pedrouzo, matrimonio “a todo gas"

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Los Pedrouzo, matrimonio “a todo gas"

Pepe y Mary Pedrouzo en la 3ª edición del Rallye de Ourense, año 1969.
photo_cameraPepe y Mary Pedrouzo en la 3ª edición del Rallye de Ourense, año 1969.

Confieso que cada día me gusta más este hobby, y que gracias a mis lectores no dejo de descubrir historias de este Ourense; las de personajes son, para mí, las más gratificantes. Hoy voy a recordaros a una pareja muy original: los Pedrouzo, Mary y Pepe. 

En la calle Marcelo Macías, la Carballeira y el comienzo de la vieja carretera de Celanova, la familia Pedrouzo era conocida por ser los propietarios de una fábrica de maderas abierta en los difíciles años de la posguerra por don José Pedrouzo Daparte. Había llegado en los 30 para trabajar en la serrería del Marqués de Riestra, pero con el tiempo y unos ahorros decidió abrir su propio negocio. Desde el primer momento, uno de sus ayudantes fue su hijo Pepe; éste no es que sintiera pasión por la madera, pero por los camiones que la transportaban perdía la cabeza. Me cuentan que con tan solo siete años ya se atrevía a circular por los montes ourensanos con aquellos Pegaso. Nada mas cumplir los 16 (año 1952) saco el carné y se ofreció para viajar por toda España en funciones comerciales o conduciendo aquellos camiones Pegaso, entregando la mercancía y “sufriendo” aquellos largos viajes. No tardó en convencer a una guapa ourensana de que viajara con él y así, en el 54, nada mas cumplir los 18, se casa con Mary Luz (Mary Pedrouzo). 

El trabajo ya le obligaba a conducir, pero a Pepe le gustaba también correr, y lo mismo le daba coche que moto, con tal de que tuviera ruedas... Comienza a participar en carreras locales (entonces, junto con las jimkanas, era algo muy habitual en las fiestas). Al ser un personaje popular, que lo mismo se relacionaba con los vecinos de Covadonga que con los grandes empresarios de la ciudad, sus participaciones siempre atraían público. La primera prueba de entidad que ganó, me cuentan que fue una competición en moto organizada con motivo de la inauguración del Gobierno Civil (1956). En estas pruebas fue cogiendo experiencia y. cuando en 1967 se organizo el 1º Rallye de Ourense, no dudó en inscribirse con su R-8, junto a nombres tan recordados como Pavón, Carballo, Ventura, Murias, Marquina, etc... Un incidente en carrera hizo que su copiloto, M. Iglesias, se retirara con problemas de salud, provocando la descalificación, aunque figura como último clasificado ese año; a raíz de ese disgusto Iglesias deja el puesto a Mary, la esposa de Pedrouzo, una de las primeras mujeres en participar en un rally oficial.

Aunque lo suyo era divertirse, la intención al salir era hacerlo lo mejor posible, y en sus vitrinas hay un buen numero de trofeos, que carecen de valor comparados con las anécdotas y buenos recuerdos que quedan en la memoria. Como el incidente que en el 2º Rallye de Ourense tuvo paralizada la carrera cuando varios copilotos quedaron encerrados más de 20 minutos en los ascensores de aquella recién nacida Torre de Ourense donde se instalaban las oficinas del Rallye. Una de las encerradas era Mary, que conociendo a su marido temía que saliera sin ella... Pavón se encargaba de tranquilizarla pero tampoco las tenía todas consigo. (Por cierto el nerviosismo también podía ser producido porque en esa ocasión no corría con su habitual R-8, sino con un 850.)

Otra fue la que recuerda Mary de una subida a Baños de Molgas en la que, dando muestras de su espíritu moderno, corrió como piloto llevando de copiloto a Marité Grela. (Otra de aquellas mujeres del motor, era Maruchi Tejada.) Marité le cantó una curva demasiado cerrada y se empotraron contra un paredón. El público bajó a pisarles el capó, que se había abollado, y continuaron en carrera.

 Rallye de Ourense, Rías Baixas, Rallye de Invierno de Vigo, Rallye de Portugal... para unos enamorados del motor que se autofinanciaban vehículos y viajes, no está nada mal, y menos sabiendo que el matrimonio además de divertirse en las carreras trabajaba y sacaba adelante a cinco hermosas niñas, lo cual solo demuestra que en Ourense la pasión por el motor siempre ha sido espectacular. ¿Quizás culpa de don Estanislao?

Si me lo permitís, aprovecho para felicitar a los Pedrouzo que por aquí andan con “casi” los 84; dar las gracias a su hija Chechi, "culpable" de presentarme a sus padres, y tener un cariñoso recuerdo para el que fue buen amigo y pilar en los últimos años del Rallye de Ourense, José Ramón González “J.R.”.