La Región

EN OURENSE

“¡Mira, dos burros por el medio de Progreso!”

Los paseantes no daban crédito a media mañana de ayer al ver a una mujer y dos burros recorriendo la acera de Progreso. Eran la francesa Bárbara y sus dos burros, Tita y Babu; un trío de peregrinos que revolucionó la ciudad.

“¡Mira, dos burros por el medio de Progreso!”

"¿Puedo acariciarlo?" "¡Mira, mira; dos burros en medio de Progreso!", "Espera, que le saco una foto"... Los comentarios al paso se acumulaban a media mañana de ayer por una de las arterias principales de la ciudad al paso de Bárbara -una francesa que se declara "nómada" y "amante de la naturaleza"-, Tita y Babu -sus dos burros, "ambos machos", aclara su dueña-. Los tres están haciendo el Camino de Santiago a un ritmo de "10 kilómetros diarios", según explica la peregrina.

Habituados a transitar por senderos, en plena naturaleza, la etapa de ayer se les hacía a los tres especialmente cuesta arriba. "Tengo que estar concentrada al 200%, porque ellos no están acostumbrados a la ciudad", pero en este caso resultó "inevitable", según asevera Bárbara, ya que el Camino atraviesa de punta a cabo el casco urbano.


Protagonistas de la mañana


En los escasos 400 metros de recorrido entre la glorieta de San Rosendo y el Puente Romano, este particular trío de peregrinos no ha dejado de ser retratado por decenas de móviles que no querían prederse el momento. "Hay muchos niños, y no tan niños, que en su vida han visto un burro en directo", señala Ángel Goyanes, mientras saca una foto a los animales pastando en los jardinillos situados frente al colegio de Salesianos, donde por fin puede Bárbara hacer un alto para coger fuerzas y afrontar el último tramo urbano antes de alejarse de la ciudad.

"Mi intención es hacer la Vía de la Plata hasta Santiago de Compostela, Finisterre y después, puede que tomar el Camino del Norte para regresar al sur de Francia", explica Bárbara. Es la primera vez que hace el Camino y reconoce que lo que más le ha costado hasta ahora es "atravesar este casco urbano". La razón de ir acompañada de los dos animales "es que tengo problemas de espalda y no podía cargar con la mochila y el resto de cosas", señala.

Bárbara reconoce que "evito normalmente las ciudades" y se siente más a gusto "en los pueblos, me gusta el paisaje, la naturaleza". Tras el breve descanso, los tres reemprenden la ruta; alguien les desea "buen Camino", mientras atraviesan el Puente Romano. Santiago y el Apóstol les esperan.n