Ourense

A Seara-Lagoa de Lucenza-Formigueiros

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rutas de val e montaña

A Seara-Lagoa de Lucenza-Formigueiros

O Courel, esa sierra de tanto renombre como la de Os Ancares,  tuvo minería áurea de pequeños filones, floreciente desde la era romana; ahora en más humildes extracciones minerales como las de la pizarra, pero en más gigantescas explotaciones, la verdadera amenaza de todo el sistema serrano creando otras montañas en forma de enormes terraplenes que taponan algunos ríos o los contaminan.
 

Los 1.600 metros no la hacen demasiado alta con el Pía Páxaro o el Formigueiros como señeras cumbres y la lagoa de Lucenza como relicto glaciar, la única de todo el sistema, que por el estío casi llega a secarse convirtiéndose en un inmenso mar de algas. La sierra es un referente montañero. En una de sus laderas esa espesa fraga de a Devesa de Rogueira donde acebos, carballos, fresnos, serbales, castaños, sauces... son su principal dosel que forman una sombra impenetrable. O Courel, también llamada Caurel constituye un espacio natural protegido, pero con la salvedad de que la protección no la salva de los esquilmes de la minería a cielo abierto, canteras sobre todo.

Folgoso es la capital municipal, pero el punto de partida de sus más señeras rutas es Seoane, Moreda, A Seara, Ferramulín y Vieiros.

La ruta que se propone es la que parte de A Seara hacia las cumbres serranas que se alcanzan con cierto esfuerzo, salvando más de 700 metros.


A Seara-Lagoa de Lucenza  


Una aldea metida en el fondo del valle por donde discurre el río Selmo, con tejados de pizarra, casas casi todas rehabilitadas, callejas, un mesón y sobre una veintena de habitantes que pueden pasar de cien en la temporada estival al retorno de sus emigrantes o la invernal con las excursiones montañeras que desde allí parten.

Nosotros también lo hicimos en dirección norte, la que lleva a la laguna glaciar de Lucenza comenzando por más camino de carro que vereda, a veces entre lajas pizarrosas, otras por más estrecho camino que ya senda parecería cuando aún se empina más porque el lagunallo a más de 1.300 metros precisa para verse, salvar un desnivel de más de 300 m. El ascendente camino que a veces en pista transformado entre los carballos de escaso porte, rebrotes de pasados incendios, nos introduce por la falda de la montaña; llegamos a la cima y atravesado como riachuelo un empinado y desnudo sendero nos deja en una planicie donde se asienta la laguna de Lucenza, de escaso caudal en verano que casi llega a desaparecer y que aún en primavera con poca agua dejaba ver sus alargadas algas que como manto se extienden por su superficie.

Por unos minutos curioseaba por sus márgenes mientras un poquitín más arriba, camino de los altos, había como unas mangueras cortadas que parecerían nutrir a la laguna casi reseca, o eso pensaba porque luego sería aclarado el extremo por los expertos de medio ambiente porque varios  días después se expuso esto y el departamento que cuida de estos  espacios señaló que la laguna nunca debería nutrirse de modo  artificial.


Desde A Lagoa a Formigueiros


Un sendero asciende hacia el norte por la ladera de rala vegetación, que si te giras verás la laguna glaciar de Lucenza alimentada por dos regatos el de Os Chaos y el de A Lagoa hasta llegar a la cima casi en la loma de los 1.600 metros desde la que se contempla el valle de Seoane, Moreda y se avista en dirección este la elevación del Formigueiros a donde nos dirigimos por  terreno esquistoso, pasaremos por estanque artificial en esta ahora pista que se dirige a la segunda cumbre de este Courel, a 1.642 m.. A nuestra derecha, a Devesa da Rogueira que encierra un bosque mixto de enorme variedad, y un poco más adelante, sobre las escorrentías llamadas Fonte do Cervo, cuando doblando la pista aparece o Formigueiros, que destaca sobremanera, en tiempos de floración de los brezos, de un morado sorprendente que de tan espeso parecerá que inalcanzable la cumbre donde un poste y cartel coronan la cima. Desde aquí se avista un panorama amplísimo con Piedrafita do Cebreiro en dirección norte donde más adelante comienzan os Ancares con Penarrubia y sus más de 1.800 más al sur de esta sierra que separa y que comparten Galicia y León.


Bajada a Vieiros, Molino y Cascada


Por pistas, senderos y casi cortafuegos vamos descendiendo cara al sur hacia Vieiros, pasando por un molino, en el regato do Pontón, y en esta aldea tomaremos contacto con el río Selmo ese que forma rápidos, cascadas y que encajonado entre estas montañas se va a morir plácidamente en el Sil, allá por a Barosa, cerca de Las Médulas. Remontando el curso del río, A Seara a 2 kilómetros, por este escasamente transitado asfalto, metidos en la umbría de sus espesos bosques, accedemos al punto de partida donde ahora podemos detenernos para ver sus restauradas casas, calles, plazas, y si se plantea una excursión matinal, comer en la posada, la mejor de las opciones.