La Región

TRIBUNALES

El empleado de un banco de O Barco se quedó con dinero de clientes durante 17 años

El denunciado reconoció parte de los hechos en cartas manuscritas entregadas al Santander en 2014 y posteriormente ante el juzgado  barquense que instruyó el procedimiento.

El empleado de un banco de O Barco se quedó con dinero de clientes durante 17 años

Un exgestor bancario de O Barco ha sido citado a comparecer el próximo jueves ante la Audiencia  provincial acusado de apropiarse de 1,6 millones de euros de 24 clientes en operaciones fraudulentas desarrolladas entre 1997 hasta abril de 2014. En un principio, se prevé un acuerdo entre el inculpado y la acusación pública por lo que la petición del fiscal es de dos años de prisión en la que aplica la atenuante de dilaciones indebidas. El denunciado reconoció parte de los hechos en cartas manuscritas entregadas al Santander en 2014 y posteriormente ante el juzgado  barquense que instruyó el procedimiento.

El inculpado, Evaristo G.O., aprovechó el conocimiento de la operativa bancaria y el contenido de las cuentas de los clientes y con ánimo de "obtener un beneficio patrimonial ilícito" efectuó una serie de "operaciones fraudulentas para enriquecerse", según el escrito de acusación, perjudicando al banco y su cartera de clientes.

La Fiscalía solicita, además, una multa de 720 euros por presuntos delitos de aprobación indebida y falsedad en documento mercantil, y el pago de 1,6 millones de euros en concepto de responsabilidad civil. 

El exempleado empezó a trabajar en la década de 1990 en la entidad Banesto -posteriormente Banco Santander- , por lo que tenía un "conocimiento completo de toda la operativa del banco" y acceso al contenido de las cuentas de los clientes de la entidad.

Para apropiarse del dinero, "manipuló libretas y documentación contractual de 20 imposiciones a plazo fijo y cuatro fondos de inversión de 24 clientes" mediante cancelaciones y reeembolsos. En algunos casos, incluso "suplantó la firma de los verdaderos titulares" con el fin de "dar apariencia de autenticidad al simular las mismas en la correspondiente documentación necesaria para cada producto". Una vez que los importes de los productos eran abonados, estos eran dispuestos mediante reintegros y órdenes de transferencia, simulando nuevamente la intervención de los verdaderos titulares, bien imitando su firma o hasta prescindiendo de ella en los documentos. A continuación, desplegaba una serie de artimañas para que el perjudicado no se enterase.

 En otras ocasiones, retiró dinero en efectivo de la cuenta de siete clientes sin su consentimiento.