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Recuerdo, César, que eres mortal
Para ello propone a los doce miembros -mayoritariamente blancos, en la Norteamérica de los años 50 y que ya habían decidido declarar culpable al acusado, un hombre negro- que cierren los ojos e imaginen la escena: dos individuos se encuentran con la niña, la tiran, le arrancan la ropa, le orinan encima, se suben a ella y la violan, le lanzan latas llenas de cerveza, le cuelgan con una soga de una rama, ésta se rompe y su cuerpo cae al suelo, le disparan en la espalda y, finalmente, le arrojan desde un puente a un arroyo y allí le abandonan creyéndola muerta. Al terminar la descripción de los hechos les pregunta: '¿Pueden verla? Violada, con el cuerpo roto, empapada en orina, en esperma, en su sangre y dejándola morir. ¿Pueden ver ahora a esa niña? Pues ahora imaginen imaginen que es blanca'.
Dentro de tres meses se va a celebrar una nueva edición del Toro Alanceado de Tordesillas. Permítanme emular a ese letrado rogándoles que recreen en su mente la escena con el animal perseguido, acosado por hombres a pie y a caballo, por torneantes que cada vez que le dan alcance le clavan con todas sus fuerzas las lanzas que portan. Piensen en su final, cuando aterrorizado y desangrándose por docenas de orificios en su cuerpo provocados por el acero ensartado recibe la lanzada definitiva, la que venga a causarle la muerte tras una agonía espantosa y que proclamará a su autor como héroe y campeón del Toro de la Vega 2011. ¿Son capaces de concebir la situación descrita?
Pues bien, ahora sustituyan a esa desdichada criatura por su perro o por su gato. ¿Pueden ver a ese animal aterrorizado, con sus patas dobladas, salpicado de hemorragias y rodeado de la horda que lo está matando? Si después de realizar este ejercicio de imaginación y de representarse la tradición de Tordesillas con animales que, nadie que no sea un psicópata, identifica con seres destinados a la tortura, si después de recrear esa escena no son capaces de emitir un veredicto de culpabilidad hacia unos políticos que permiten, subvencionan y participan del alanceamiento de un toro, es que su ética está muy por debajo de la de un jurado que absolvió a un negro en la Norteamérica del racismo.
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