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Cuando el hijo de Donald Trump llamó a la puerta de una casa rural en Soria

Juan Carlos Hervás | 09 de abril de 2019

Donald Trump Junior.
Donald Trump Junior.

Óscar Soto es el propietario de la casa rural "Camino de La Fuentona", de Cabrejas del Pinar, y todavía hoy no sale de su asombro tras acoger durante este fin de semana en su establecimiento al primogénito del presidente de los Estados Unidos

Es una de esas provincias de la España vaciada, de las que llena estadísticas sobre lo que es la despoblación, por lo que poco podía esperar el dueño de una casa rural en Cabrejas de Pinar (Soria) que al abrir la puerta se topara con el hijo mayor del presidente Donald Trump, que había elegido la zona para cazar.

Óscar Soto es el propietario de la casa rural "Camino de La Fuentona", de Cabrejas del Pinar, y todavía hoy no sale de su asombro tras acoger durante este fin de semana en su establecimiento al primogénito del presidente de los Estados Unidos, que lleva su mismo nombre, y a su nieto.

"Esto te pasa una vez en la vida y he tenido muchísima suerte", ha explicado este martes en una entrevista con la Agencia EFE.

Trump cazó el fin de semana en un coto privado de Muriel de la Fuente, pueblo vecino de Cabrejas del Pinar, que cuenta con una superficie total de 3.128 hectáreas.

El establecimiento lleva quince años en marcha y acoge sobre todo a turistas que vienen a conocer parajes naturales como la Laguna Negra, la Fuentona y el Cañón del Río Lobos, situados a apenas media hora, y que reflejan "que tenemos una provincia extraordinaria".

Entre su clientela no proliferan los cazadores por eso se sorprendió que el viernes por la noche llegara Donald Trump con una comitiva formada por 17 personas de seguridad, para practicar durante el fin de semana una de sus aficiones: la caza.

"Cuando te hacen la reserva no te dicen quien viene. La sorpresa que hemos tenido es con la calidad humana que tiene; él y el niño de 10 años y también los agentes del servicio secreto norteamericano", ha referido.

El propietario del establecimiento, que apenas ha dormido tres horas durante el fin de semana, se entendió con él en castellano y "estuvo siempre muy amable y preocupándose como estábamos nosotros y nuestro hijo".

Como detalle, ha destacado que se quitó las botas llenas de barro a las puertas del establecimiento, "y eso no lo ves normalmente".

"Fue muy amable, siempre muy cercano y con una sonrisa. Le encanta la naturaleza; horas y horas que se tiraban en el monte y han tenido un mal fin de semana en cuanto al tiempo, con granizadas y nevadas", ha relatado.

La visita transcurrió con cierta reserva, tanta que incluso Soto ha recibido una "pequeña bronca" de sus hijas mayores, que residen en Soria capital, y que no se enteró de lo ocurrido hasta que el hijo de Trump no se marchó ayer lunes.

Trump y su comitiva no pidieron nada especial en las comidas y disfrutaron de lo que les sirvieron en la mesa, según Soto.

"No nos exigían nada. Todo lo contrario. Y siempre preguntándonos que tal estábamos porque veía que no parábamos, porque les hemos atendido mi mujer y yo durante todo el fin de semana. Era prácticamente servicio 24 horas, porque los agentes hacían turnos", ha recordado.

Soto ha confiado en que la visita se repita, no ya en su establecimiento sino en cualquier otro de la provincia, porque "es lo que nos hace falta, que nos pongan en el mapa".

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