Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Portero de noche
En gran medida el arte de volar se aproxima al Tao. No es que posibilite a Miño volcarse sobre un fondo armónico desde el que concluir qué se puede o qué se debe hacer. Nada de eso. Este tipo de arte más bien consiste en una intuición que opera al margen de cualquier control racional.
Porque aquí de lo que se trata no es de la entrega al pensamiento (como sabe todo aquel que lo ha experimentado) sino de la entrega a la forma. Y tal vez haya que decir a las formas, en plural. Pues dependiendo de distintos factores, especialmente aquellos que obedecen a la climatología y el estado de ánimo, los vuelos de Miño pueden ser: rítmicos, punteados, parabólicos, con virajes repentinos o inesperadamente danzarines, espectacularmente acalambrados o
tan dúctiles y blandos como la plasticidad de la conciencia al verterse en los recipientes del sueño. Hay un estilo para cada ocasión.
De modo que en esta jornada y a punto de finalizar su viaje por la provincia, el daimón practica una forma de vuelo rasante que peina el territorio que separa Celanova de Carballiño. Va como un tiro y la velocidad desenfoca y emborrona los colores creando un efecto de esfumato sobre el paisaje. Se ha propuesto visitar las aguas sulfurosas de O Bañiño y saludar al Arenteiro muy cerquita de Arcos. Por motivos que ya conocen, ambos ríos están estrechamente emparentados. Pero el orden de las palabras en su conversación está alterado y no es posible reproducirla aquí. Básicamente se trata de un protocolo para evitar intromisiones impertinentes. O eso creo. Aunque también puede que sea un juego u otra forma de arte. A los ríos les gusta cambiar las cosas, viven en un cambio permanente.
Por eso Miño se dirige ahora hacia el centro de Carballiño adoptando la forma de un gato callejero. Sigue una ruta que cruza el frondoso parque municipal y desde allí se dirige entre las huertas urbanas hasta el barrio de Flores, en donde pretende acomodarse al sol. Concretamente en la terraza de una taberna que a estas horas mantiene sus puertas cerradas. Mejor, así podrá dormitar tranquilo. Como gato se siente estimulado a echar una siesta siempre que puede hacerlo. Además, hoy es festivo, Día de Todos los Santos. Y la gente está dispersa por las iglesias y los cementerios honrando a sus muertos.
Sin duda, esta es la fiesta más importante, se dice Miño afectado por el aura vagamente melancólica de los espíritus.
Un poco más tarde también se acercará él mismo hasta el Templo de la Veracruz y al cementerio de Señorín. Allí descansan, desde hace algún tiempo, dos queridos amigos.
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