Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Portero de noche
La Confederación de Empresarios de Ourense (CEO) hizo pública una nota de prensa el pasado viernes en la que pide “comprensión, mesura y diálogo”, a las partes implicadas en el conflicto generado en torno a la plaza de abastos”. Y añade: “Somos plenamente conscientes de la complejidad de este proceso y del esfuerzo que supone para todas las partes implicadas. Por ello, apelamos a la comprensión, la mesura y el diálogo como herramientas imprescindibles para alcanzar una solución consensuada, justa y viable para todos”. Estas declaraciones aseguran que las hacen en nombre de todas las empresas de Ourense. Este presunto talante conciliador sigue, párrafos adelante, dedicando frases laudatorias a los implicados en el conflicto: Xunta, Diputación, Asociación de Comerciantes de la Plaza de Abastos y, por último, al alcalde de Ourense, al que califican de hombre con voluntad de modernizar la ciudad, cosa que, aseguran, ha demostrado en múltiples ocasiones. Nadie escribió mejor que Manquiña esta forma de estar en las cosas: “Lo mismo que le digo una cosa, le digo la otra”.
Sin querer tomar partido por nadie, que manda carallo, la CEO se posiciona implícitamente del lado del alcalde. No por del lado del Concello, sino de la persona que, precisamente ha enquistado el asunto de la plaza de abastos hasta convertirlo en un conflicto y una ruina para la ciudad. Porque, se puede pedir comprensión hacia los placeros y sería lo lógico en el caso de un comunicado de la CEO porque se trata de asociados de esa organización empresarial. Pero ¿Qué lógica tiene pedirla para quien ha torpedeado el proyecto e insultado a los placeros desde el mismo día en que tomó posesión de su cargo en la alcaldía?
¿Cómo se puede explicar que una obra con un plazo de ejecución de 18 meses lleve ya siete años y medio y todavía esté sin terminar? La restauración de Notre Dame tras el fatídico incendio del 15 de abril de 2019 necesitó de cinco años. El AVE de Madrid a Sevilla, se hizo en 3. No se puede pedir comprensión frente a lo incomprensible. Ni diálogo para quien no dialoga, ni mesura para quien afronta todos sus conflictos lanzando exabruptos y descalificando a quienes tiene de interlocutores.
Es urgente devolver la Alameda a su estado natural, sí, pero tan urgente como convertir la Praza de Abastos en un moderno centro de comercio.
El hombre que la directiva (seguramente no toda) de la CEO ve con voluntad de modernizar la ciudad es el mismo que hizo perder a la ciudad cuatro millones de euros en subvenciones concedidas para la obra de la plaza de abastos de Ourense, de fondos comunitarios y el 2 por ciento cultural que el ministerio de Fomento (hoy Transportes) había destinado a uno de los edificios emblemáticos de la ciudad, que además es Bien de Interés Cultural. Y ahora va camino de añadir otros 2 millones más de euros a la cuenta de pérdidas de Ourense, al negarse a aceptar un acuerdo por el que Xunta, Diputación y los propios comerciantes, asumirían las obras pendientes de ejecutar que un alcalde “con voluntad de modernizar la ciudad” permitió que la empresa adjudicataria de la obra dejase sin terminar, a pesar de los reparos advertidos en su día por el interventor municipal.
Es el mismo hombre que amenaza con desahucios a los comerciantes, una acción que, si llega a ejecutar es posible que le cueste, por las acciones judiciales que ello entrañe, nuevos gastos al erario municipal, ya que a diferencia de los comerciantes de la plaza que se enfrentan a su riesgo y ventura, en este litigio, lo que pierda el alcalde no será a expensas de su bolsillo, sino de los de todos nosotros. Es urgente devolver la Alameda a su estado natural, sí, pero tan urgente como convertir la Praza de Abastos en un moderno centro de comercio. Y, para conseguirlo, sólo falta el sí quiero de Jácome. Cualquier otra respuesta es una mera excusa que no merece amparo de ninguna asociación que diga representar a los placeros.
El promotor del comunicado y presidente accidental de la CEP, César Blanco, que con tanta condescendencia habla del alcalde, se ha olvidado de que esos comerciantes a los que amenaza con echar de la plaza provisional son asociados de su organización y merecerían que desde la CEO hubiesen redactado un comunicado más sensible a su causa en vez de actuar de templagaitas para no enfadar al alcalde. Así no se resuelve el conflicto ni se defiende a los empresarios ni a la ciudad de Ourense.
Este modo de vadear conflictos es una muestra de la deriva de una CEO sumisa con las administraciones e incapaz de hacer valer el poder que le confieren las empresas a las que representa para exigir lo que esta provincia necesita. Lo primera que debe entender César Blanco o cualquiera que esté al frente de la Confederación empresarial es que las ayudas públicas que legítimamente reciba de Concello, Diputación, Xunta o Gobierno central no conllevan la obligación de pelotear a los políticos de turno sino, muy al contrario, de defender a sus asociados y al territorio en el que se mueven aunque por el camino haya que levantar la voz contra esas administraciones cuando su comportamiento lastra el desarrollo empresarial o contraviene el interés general, como es el caso de Jácome con la Plaza de Abastos de As Burgas.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Portero de noche
Carlos Risco
LA CIUDAD QUE TODAVÍA ESTÁ
El empedrado medieval de la ciudad vieja
Chicho Outeiriño
DEAMBULANDO
Los más de mil apodos de Benchosey… y los nuestros
Ramón Pastrana
LA PUNTILLA
Nicolás
Lo último
COLABORACIÓN CIUDADANA
Desaparece un menor de 13 años vulnerable en Ourense
20 ANIVERSARIO DE ASTUREX
Los productos asturianos llegan ya a 150 países y se duplican las empresas exportadoras en dos décadas
COOPERACIÓN INTERNACIONAL
El embajador de Japón reafirma en DiploInnova Canarias el interés por el archipiélago