Opinión

LOS TABARÉS DE ARRIBA Y LOS DE ABAJO

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LOS TABARÉS DE ARRIBA Y LOS DE ABAJO

Quedaban ya muy atrás aquellos tiempos de esplendor de Castilla en general y de Valladolid en particular a la que el Duque de Lerma se había empeñado en llevar la capital de España, que en poco tiempo fue devuelta a Madrid. Llevaban ya muchos años buscando los castellanos nuevos mercados y, a mediados del siglo XIX, vinieron a dar con Ourense. Los desplazamientos eran largos, costosos e incómodos. Además, para llegar a nuestra ciudad había que salvar las montañas que nos separaban. Y puede que en el fondo, el hecho de aparecer en Ourense fuera debido a pretender encontrar aquí una escala del paso que más les interesaba: llegar a Vigo y encontrar la extensión por mar. Tiedra, en Valladolid, y Toro, en Zamora, fueron los orígenes más importantes

La primera expedición en serio tiene como protagonista a Román Tabarés Tejedor, de Tiedra, que llega acompañado de sus hijos Bruno y Francisco Tabarés Moretón. El primero, Bruno, continúa la labor de su padre en Ourense y enseguida convienen que mucho mejor que irse al centro es afincarse definitivamente en el Puente, por dos razones: aquí está la estación de ferrocarril y era inminente la llegada de la carretera de Vigo. El segundo, Francisco, se lanza ya hacía el posible objetivo comercial y monta en Vigo una empresa de salazones.

Bruno se había establecido en el Bellao, en la carretera de Santiago, próximo a lo que años más tarde sería el llamado Veintiuno. Pero luego prefiere bajar a la que ya era la zona del Puente y ocupa unos almacenes en el centro, los que hoy son de Rivera. Muere en 1898 y se hace cargo de la empresa su hijo Antonio Tabarés Alonso. Antonio se casa con una joven de Gustey llamada Prudencia y tienen nueve hijos, siete mujeres y dos hombres. Una de las mujeres, Antonia, será la madre de un ourensano muy popular y destacado, Antonio Caride Tabarés, que llegó a ser alcalde. Bruno, uno de los hijos, será el padre de cinco ourensanos muy conocidos y queridos, María José (Pochola), Pilarín y Esperancita, con Toño y José Manuel Tabarés.

Por otra parte, Francisco el que fuera para Vigo, muere en 1914, cuando ya volvía y se instalaba en Ourense, calle del Progreso. Su hijo Ignacio lo piensa mejor y se vienen para el Puente, y se establecen en la calle del fondo (luego General Aranda), donde estaba el Cuartel de la Guardia Civil. Así nacen los llamados “Tabareses de Arriba” y “de Abajo”. Ignacio llega a a ser alcalde de Puente Canedo. Casado con Angela Alvarez Cubide, de la alta sociedad de Toro, tienen ocho hijos: Román, que se va a Vigo; Marciano, médico; Manolo y Andrés, que se hacen cargo de los almacenes pontinos; María y Petra, que se casan, respectivamente, con un notario, Salvador Freijido y un médico-dentista, Darío Gallego, y dos más, Angela y Estrella, Adoratrices.

Esta fue la representación castellana más fuerte, la primera, pero no la única.