Transhumanos

Publicado: 22 nov 2024 - 07:40 Actualizado: 22 nov 2024 - 07:40

En la media hora que dedico a pasear diariamente con Yago por el monte comunal que circunda mi casa, no es de extrañar que sucedan cosas. Y mientras él se concentra obstinadamente en seguir el rastro de alguna que otra criatura, yo hago justamente lo contrario, es decir, trato de disipar mi mente y regar las neuronas con el efecto de bienestar y placidez que emana del contacto con los árboles y las piedras, que en esta época del año lucen un jugoso musgo verde esmeralda. Entonces, en ese estado de relajación involuntaria, brotan como eventos inesperados algunos temas que no suelo tener en cuenta, como por ejemplo un escenario en el que la especie humana desapareciera del planeta. Esta hipótesis parece sustentarse en dos líneas argumentales muy sencillas.

La primera es que el 99% de las especies animales se han extinguido a lo largo de la historia de la Tierra. Las catástrofes naturales a gran escala o la mera evolución serían las causas más razonables. Así que, ¿por qué habría de ser distinto con nosotros?

La segunda responde al hecho de que no habría forma ni ganas de ralentizar el crecimiento. Además de nuestra superpoblación, la magnitud de la producción y el consumo se han vuelto exponenciales. Ya hace tiempo que hemos superado cierto límite castigando al medio ambiente y explotando los recursos. No parece que haya vuelta atrás.

También es cierto que en algunos casos en los que la actividad humana se ha retirado de un ecosistema, como en la Zona de Exclusión alrededor de Chernobil tras el desastre de 1986, las plantas y los animales han logrado prosperar. A pesar de la radiación, la naturaleza se recupera. Y durante el confinamiento también pudimos observar como en algunas poblaciones hasta los ciervos accedían tan tranquilos a las plazas y las calles.

De modo que al restringir nuestros límites, las cosas cambian.

Sin embargo, aunque el desarrollo desbocado acabara con las condiciones habitables de la Tierra, habría que considerar dos posibilidades que se complementan. Una sería colonizar Marte y otros planetas. Otra, evolucionar como criaturas posthumanas mejor dotadas y menos dependientes gracias a la incorporación en nuestros cuerpos de la supertecnología más avanzada. Y desde ahí, a un estado de transhumanidad en donde los Homo sapiens desapareceríamos definitivamente como especie biológica para dar lugar a algo nuevo. Lo dice Eudald Carbonell en su libro “De la caverna al cosmos”, el antropólogo y paleontólogo que ha trabajado tantos años en el yacimiento de Atapuerca.

De regreso, observo mi casa desde lo alto del camino... Yago se ha lanzado a correr cuesta abajo, a su bola.

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