Opinión

El futuro a pedales

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El futuro a pedales

Cuando casi todos soñaban en el instituto con un Golf cargado de caballos como para hacer reventar los remaches del capó, David se comprometió a que jamás tendría un vehículo con motor de combustión fósil. Acababa la década de los 80, con la consolidación de la democracia y de la clase media había reverdecido el ecologismo de los años 60 contra la instalación de centrales nucleares que contemplaba el plan energético nacional (PEN), pero a su promesa de no tener coche los colegas le pusieron fecha de caducidad: la mayoría de edad acabaría con la tontería. Pero fueron pasando los años sin que él incumpliese su palabra, desplazándose en bicicleta cuando te consideraban tarado por moverte sobre dos ruedas sin motor. 

El día que el popular Carlos Negreira se cargó un carril bus que funcionaba bien nada más llegar a la Alcaldía de A Coruña para contentar a un comercio que achacaba la ausencia de clientela a las pocas plazas de aparcamiento para los mandados en vez de revisar su negocio, el militante ciclista resumió la decisión con una sentencia demoledora: "Es lo mismo que quemar libros. No se puede hablar de futuro dando pasos atrás".  

 El popular José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid gracias al acuerdo con Ciudadanos y Vox, anunció como medida estrella durante la campaña suprimir la zona de bajas emisiones Madrid Central impulsada por el equipo de Manuela Carmena y permitir la entrada de todo tipo de vehículos. "Haríamos el ridículo, nadie en Europa lo entendería", opinó el director general de Tráfico, Pere Navarro. Y como el plan está sujeto a multas europeas en caso de incumplir la reducción de los niveles de contaminación, puede que sólo sea revisado y corra mejor suerte que el carril bus de A Coruña. El equipo de Marea Atlántica que encabezó Xulio Ferreiro apostó por impulsar un carril bici con más prudencia con el tráfico rodado que determinación para la ocupación de la vía por las bicicletas. 

El otro día David apareció feliz subido a una bicicleta eléctrica. "Cuando la gente la pruebe no va a querer utilizar otra cosa para moverse. Es cuestión de tiempo, es algo imparable". Y quedan alcaldes que siguen pensando en plazas de aparcamiento en el centro.