Opinión

Las madres que nadie quiere

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Las madres que nadie quiere

Es recomendable cambiar de vez en cuando de garito o patear la calle para no escuchar siempre la misma canción o descubrir los distintos latidos del mundo. Galicia tiene un problema demográfico del copón. La Xunta reconoce que si no se corrige la actual deriva, perderemos un millón de habitantes en el año 2050 y ha elaborado un plan para frenar la preocupante sangría poblacional. Nadie discute el diagnóstico, pero te quedas cuajado cuando en la mesa de al lado escuchas que hay posibles madres que nadie quiere o que no le facilitan cumplir el deseo de traer un churumbel a este mundo que contribuya en el futuro a mantener la caja de las pensiones y el estado de bienestar.

Se calcula que Galicia hay unas 50.000 parejas con alguna dificultad para tener hijos y que el 40% de las 60.000 mujeres que podrían padecer endometriosis, si se da por bueno que afecta al 10% de la población femenina europea en edad fértil, no pueden concebir de manera natural. En muchos casos la situación es extrema porque las listas de espera para acceder a un tratamiento en la sanidad pública se eternizan y a partir de los 40 años el sueño se va al garete, a no ser que tengas pasta para apoquinar la factura de una clínica privada.

"Sobran madres, pero no nos quieren", comentó con resignación una de las mujeres de la mesa de al lado cuando este chófer de anécdotas sabaneaba la jornada para encontrar un tema interesante que llevar al folio. El asunto no es menor. Resulta que una gran número de las afectadas que acuden a las unidades de fertilidad necesitan ovodonación, pero como no se hacen campañas, las donaciones no son suficientes para atender la demanda. La confidente sin pretenderlo añadió que está censada en Cataluña porque allí el proceso es más rápido, ya que la Generalitat realiza campañas potentes de captación, como también sucede en las clínicas privadas. La mujer sacó el móvil para enseñar a sus compañeras de tertulia la fotografía de un cartel colgado en un hospital catalán en el que se animaba a las mozas a donar óvulos. QuerEndo, asociación de mujeres con endometriosis, envió una carta al presidente de la Xunta para trasladarle el problema, pero aún no ha recibido respuesta. Algunas más probará en Cataluña.

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