COCHES

Clásicos que parecen nuevos en O Carballiño

La tercera edición del Carballiño Job reunió a más de 80 aficionados del mundo del motor en una concentración de coches clásicos, que contó con una ruta de 55 kilometros llena de sorpresas, premios y una multitudinaria comida

Clásicos que parecen nuevos en O Carballiño

Por tercer año consecutivo, el Carballiño Job hizo poner en marcha los motores de casi un centenar de coches clásicos. El entorno de la iglesia de la Veracruz acogió la muestra, que contó con la presencia de 87 vehículos entre ourensanos y de todas partes de Galicia. El único requisito para participar, tener un coche anterior a 1985, aunque también se pudo ver alguno de los años 50 y 60.

La ruta, de 55 kilómetros, comenzó a media mañana y transcurrió por los concellos de Irixo, Boborás, Cea y Maside. Entre el recorrido, los participantes se encontraron con varias pruebas. Debían responder a varias preguntas relacionadas con los lugares por los que circulaban. La clasificación final premió a los que más cuestiones acertaran y, en caso de empate, la decisión final dependió de la prueba que más llamó la atención. Con un huevo como referencia, los conductores tenían que aparcar lo más cerca posible sin llegar a tocarlo, y una prueba de velocidad que puntuaba la frenada más cercana al objeto.

La anécdota del día: algunos despistados se distanciaron un poco de la ruta original. La sensación final, "satisfactoria", y los objetivos, divertirse y sentirse orgullosos del resultado de tantas horas de trabajo en estos coches, considerados por algunos como sus "propios hijos".

Un producto muy internacionaldsc_0032_result

Claudio Fidalgo llegó pisando fuerte con su chevrolet corvette blanco de 1981, la atracción de la jornada. Su pasión por los coches clásicos le viene en la sangre, "sobre todo por los americanos", añadió. El modelo que conduce destaca por los poco ejemplares que hay en el mundo y él lo luce orgulloso siempre que se presenta una oportunidad como esta. Desde que consiguió hacerse con el, lo fue restaurando poco a poco, tarea que le llevó "más tiempo del que puedo recordar". 

La familia al completodsc_0034_result

Mónica Maneiro acudió a la concentración acompañada por su familia, con el miembro más pequeño de todos los participantes. Se adentraron en el mundo de los coches clásicos hace un par de años, cuando ella participó en la cita viguesa del Rally das Donas con su Ferrari negro de 1983. Desde entonces fueron reenganchando de una cita a otra, acudiendo a las pruebas de reconocimiento solos y a las concentraciones con el acompañados por el pequeño de la casa. 

Dúo de expertos al volantedsc_0040_result

Sergio Núñez y Adrián Covela acudieron con un BMW 325 gris. Ambos llevan toda la vida dentro del mundo del motor. Adrián se dedica a restaurarlos y cuenta ya con cuatro coches de competición. Sergio recibió el BMW como regalo de su padrino hace cuatro años, cuando empezó a trabajar en él. Son compañeros de afición, piloto y copiloto, que a veces invierten los papeles, aunque dicen que prefieren más la velocidad de los rallies que las concentraciones.