VALDEORRAS

Los inmigrantes frenaron la caída del censo barquense

El número de habitantes descendió en solo 15 personas gracias a la llegada de 47 extranjeros

Fachada de la Casa Río Cigüeño, donde tiene su sede Cruz Roja Valdeorras.
Fachada de la Casa Río Cigüeño, donde tiene su sede Cruz Roja Valdeorras.
Los inmigrantes frenaron la caída del censo barquense

La población de O Barco de Valdeorras mantiene su tendencia descendente. A fecha del 22 de enero, y a espera de su aprobación definitiva, el censo municipal reflejaba  un total de 13.448 habitantes, por debajo de los 13.463 del año anterior y lejos de los 14.213 que llegó a tener en el año 2009, cuando marcó el máximo de población, según los datos que maneja el Instituto Nacional de Estadística.

La crisis económica y la marcha de los emigrantes que habían perdido su puesto de trabajo en la comarca -800, solo en el sector de la pizarra- fueron los argumentos esgrimidos para explicar esta pérdida de población. La situación es muy distinta ahora. Comienza a suceder lo contrario y son los barquenses los que abandonan el Concello en mayor número.

Si en enero de 2018, los habitantes de O Barco con nacionalidad española fueron 12.442, este enero el dato se redujo a los 12.380, o lo que es lo mismo, 62 menos. En estos momentos, es la llegada de inmigrantes (aumentaron en 47)la que frena la pérdida de población.


Venezolanos


El colectivo venezolano pasó de 35 a 51 personas censadas en O Barco. A su vez, los llegados desde Marruecos pasaron de ser 54 a 66, aumentando también ligeramente el número de sirios y colombianos.

En el plato opuesto de la balanza hay que colocar a los habitantes de nacionalidad portuguesa, el segundo grupo en importancia de la población de O Barco. En los últimos 12 meses pasaron de ser 489 a 472. También bajó la presencia de brasileños, que quedó en 66 personas, de las 72 contabilizadas un año antes.

En todo caso, los datos del censo reflejan que el total de inmigrantes aumentó a lo largo del último ejercicio, un incremento que consigue frenar parcialmente la pérdida de población.

Un factor determinante está en la llegada de los refugiados de Cruz Roja. La ONG se ocupa de algo más de medio centenar de personas. Esta ayuda forma parte de las distintas fases del Programa Nacional de Reasentamiento, que promueve el Ministerio de Interior. La colaboración de la entidad benéfica y el concello de O Barco, fructificó en la consecución de tres viviendas destinadas a servir de alojamiento al colectivo. Hay un cuarto piso, este en Vilamartín de Valdeorras.


Freno a la pérdida de servicios


Servir de freno a la pérdida de población no es el único beneficio de la incorporación de los inmigrantes del Programa Nacional de Reasentamiento. La mayoritaria presencia de niños, pues se trata de familias que llegan a Valdeorras con varios hijos, también ayuda a paliar el envejecimiento poblacional. Según los últimos datos conocidos, los inmigrantes que reciben la ayuda de Cruz Roja, tanto en la primera fase como en la última, son 55. De ellos, 24 son adultos, siendo  menores los 31 restantes.

"El 60 % son niños, pues por regla general se trata de familias numerosas", explicó el presidente comarcal de la ONG, Maximino Alonso Alejandro. Explicó que algunos de estos inmigrantes encontraron empleo y están trabajando en canteras de pizarra, hostelería o superficies comerciales, entre otros establecimientos.

"Son personas que cotizan a la Seguridad Social y al IRPF, por lo que nos devuelven lo que les aportamos", explicó Maximino Alonso.

La llegada de este colectivo tiene beneficios añadidos, pues la incorporación de los niños a los centros educativos impide el cierre de aulas, al mismo tiempo que sus cartillas sanitarias contribuyen a mantener los ratios sanitarios.