MATANZAS

El puente y la persistencia del frío multiplican las matanzas

La tradición se pierde y cada vez son más las familias que se llevan el cerdo despiezado del matadero

El puente y la persistencia del frío multiplican las matanzas

Las matanzas domiciliarias se multiplican en el puente de la Constitución. Los días festivos permiten afrontar unas tareas de difícil encaje en una semana normal. Este año, la disponibilidad de tiempo libre no es el único que juega a favor de esta tradición, pues también se dan unas condiciones meteorológicas muy favorables.

"Mellor non podía vir o tempo. Se segue este frío non imos ter ningún problema”, comentó Guzmán Díaz, de la petinesa Industrias Cárnicas Murias. También celebró las bajas temperaturas Pedro Álvarez, un vecino de San Vicente (Vilamartín) que ayer sacrificó tres cerdos. "Somos dúas familias", aclaró. Al igual que ellos, el titular del barquense Centro Veterinario Arume, Manuel Fernández López, confirmó las ventajas del descenso del mercurio de los termómetroso. “Este tempo é bo. A humidade intensa non, e tampouco interesa que a carne se conxele”, explicó.

La matanza domiciliaria va a menos, pero sigue ocupando a numerosas familias gallegas. Medio Rural carece de datos de los animales sacrificados por las familias, pero sí puede ofrecer el de las explotaciones de cebo de autoconsumo porcino, aquellas que tienen un máximo de cinco cerdos, destinados al consumo familiar. A día del 5 de diciembre de 2017 sumaron 25.067. Por provincias, se reparten de la siguiente manera: A Coruña (3.374), Lugo (13.184), Ourense (2.585) y Pontevedra (5.924). La Consellería advierte que muchos de sus titulares dejan de criar sin darse de baja, por lo que los números son estimativos.

Tampoco hay cifra exacta de los animales sacrificados en las matanzas domiciliarias, si bien Medio Rural calcula una media de dos animales por explotación, lo que elevaría el total a aproximadamente 50.000 puercos.

Las cifras son elevadas, pero la tradición se pierde. “O futuro está na compra do porco, todo despiezado. As matanzas vanse acabando, falta xente maior e criar é inviable. A xente maior que cebaba, agora non pode”, comentó Guzmán Díaz. El vilamartinés Pedro Álvarez pertenece a este grupo que dejó de criar los animales. “Noutros tempos si o facía. Agora non, dan moito traballo”, explicó. “Moitos collen o porco nos matadeiros e xa lles vai analizada a carne”, corroboró el Manuel Fernández.

La opción elegida por las familias para hacerse con el animal que sacrificarán en la matanza varió mucho y, ahora, son muchos los que dejaron de cebarlo en casa y lo compran en el cebadero para que este le entregue el cerdo despiezado. Lo que parece no haber cambiado en exceso es el precio. Al menos, así lo afirmó el productor Guzmán Díaz, quien explicó que la carne se está pagando a aproximadamente 2,50 euros por kilo, lo que viene a suponer que los compradores deberán abonar sobre 250 euros por un animal de 100 kilos. “Como fai 30 anos!”, exclamó.

Oro aspecto que varió es el método empleado para analizar las muestras. Una directriz comunitaria de hace un año obliga a buscar la triquina (Trichinella spiralis) “por un método de dixestión artificial”, según explicó el veterinario barquense, Manuel Fernández.