La Región

PAPELES DEL ROCK

Mis viejas botas significan mucho para mí

"Beck-Ola" cumple medio siglo de vida, conservando una calidad, una sensibilidad y al mismo tiempo una fuerza y una energía espectaculares

beckPortada del segundo y último LP de estudio publicado en 1969 por Jeff Beck Group.ola_resultado
beckPortada del segundo y último LP de estudio publicado en 1969 por Jeff Beck Group.ola_resultado
Mis viejas botas significan mucho para mí

Hace ya más de un año y medio, cuando en estos Papeles del Rock recordamos los inicios del heavy metal hacia el periodo 1967-68 y recordábamos discos de grupos como Cream, la Jimi Hendrix Experience, MC5, Steppenwolf o Blue Cheer, hicimos referencia a un disco clave en la concepción más primigenia de ese estilo musical; "Truth", el primer disco, editado en el verano de 1968 del Jeff Beck Group. 

Poco menos de un año más tarde, el Jeff Beck Group editó su segundo LP de estudio, un álbum del que en este fin de semana se cumple su medio siglo de vida, conservando cuando se escucha una calidad, una sensibilidad y al mismo tiempo una fuerza y una energía espectaculares. Ese álbum, por desgracia el último del primer Jeff Beck Group, al que dedicamos estos papeles de hoy se llamaba "Beck-Ola" y es un trabajo que siempre merece la pena ser recordado y reivindicado. 

A pesar de que en la historia del rock duro la trilogía Led Zeppelin-Black Sabbath-Deep Purple es la piedra angular sobre la que se edificó toda la base musical del heavy metal, siempre he pensado que el Jeff Beck Group merece por derecho propio a ese grupo de pioneros, básicamente, y tomando como referencia más cercana a Led Zeppelin –Jeff Beck y Jimmy Page compartieron liderazgo en los Yardbirds a mediados de los 60- porque la personalidad, el estilo y la fórmula básica de los Zep y el JBG no era tan diferente: una guitarra pesada, cargada de wattios y estilizada tocando sobre una sección de ritmo fuerte, densa y voluminosa. La principal diferencia entre los dos realmente fue el estilo de los cantantes principales. Robert Plant fue el drama, el aullido y lo etéreo, mientras que Rod Stewart fue las agallas, el alma y lo terrenal. Pero si se escuchan los dos primeros discos de cada grupo, ambos se pueden considerar influencias fundamentales para todo lo que vino después en el ámbito del rock duro a lo largo de los 70.

"Beck-Ola" se grabó en las tres primeras semanas de abril de 1969 en los De Lane Lea Studios, Abbey Road Studios y Trident Studios de Londres y se mezcló en los Mirasound Studios de Nueva York, con Mickie Most como productor. Con respecto al line-up que hizo "Truth", Beck decidió prescindir del batería Micky Waller y reemplazarle por Tony Newman, quien venía de la banda de Donovan, con quien Jeff Beck grabó a comienzos de 1969 el single "Barabajagal", en la idea de que Newman le imprimiría desde la batería esa fuerza que endureciera el sonido del grupo como Beck deseaba. 

Como sucede muchas veces, el proceso de creación de esta masterpiece atravesó momentos difíciles, y justamente durante las semanas en las que se grabó el disco, empezaron a surgir las primeras grietas en la relación entre Jeff Beck y Rod Stewart, que desembocarían en la abrupta ruptura del grupo en medio de su gira norteamericana de aquel verano. “Mickie Most y Jeff Beck discutían constantemente, no eran capaces de ponerse de acuerdo en nada, y aunque yo pensaba que en general Jeff era quien tenía razón, tenía una forma tan arrogante y desagradable de imponer su criterio que a veces yo me ponía del lado de Mickie y discutía con él. En esa grabación empezó a tener también muchos desencuentros conmigo”. Resulta significativo saber que sin embargo, el ingeniero de sonido ayudante de Mickie Most, que sí se llevaba mucho mejor con Jeff Beck sería con los años un genio de la producción en el hard rock, conocido por sus magníficos trabajos con Deep Purple y Iron Maiden: Martin Birch.

Y sin embargo, "Beck-Ola" es una delicatessen sonora que se disfruta en cada uno de sus cortes. En “All Shook Up”, versión cruda y proto-heavymetalera del clásico de Otis Blackwell y Elvis Presley, Jeff Beck saca su vena más salvaje como guitarrista mientras que Rod Stewart demuestra que fue uno de los mejores cantantes de blues blanco de la historia, dejando en esta canción una irrefutable prueba de ello. “Spanish Boots” fue un esfuerzo conjunto entre Jeff Beck, Rod Stewart y Ron Wood de factura sensacional, en el que sobre todo se constata como en efecto Tony Newman era ese batería demoledor que Beck buscaba y como Ron Wood, Woody, a quien todos conocemos a como un guitarrista excelente durante la mayor parte de su carrera (Faces, Rolling Stones), vale la pena señalar que era un bajista increíble. Su sentido tanto del groove como de la melodía es de primera clase. Y de nuevo, a escuchar a este Rod Stewart en “Spanish Boots”, me lo puedo imaginar perfectamente en AC/DC. 

Además del cambio de batería, para la grabación de "Beck-Ola", entró como miembro del grupo a tiempo completo el pianista Nicky Hopkins, que compuso para este disco, en contraste con el rock fuerte y pesado del resto de canciones un romántico instrumental, lento, a modo de balada blues llamado “Girl From Mill Valley” con un piano sugerente y maravilloso. Creo que si hubiera llegado a conocer a la chica de Mill Valley, me hubiera enamorado locamente de ella. Pero de inmediato, volvemos al rock´n´roll clásico llevado al blues progresivo, y esta versión de “Jailhouse Rock” es otro ejercicio de evolución y progresión realmente sensacional en esa dirección.

"Plynth (Water Down the Drain)", que fue co-escrita por Stewart, Wood y Nicky Hopkins, es un rock basado en un riff muy básico pero con una desarrollo más funky, que es un gran escaparate para Beck. La banda está de dulce aquí, y en este tema se pueden escuchar elementos y detalles que Wood y Stewart pronto llevarían con ellos a los Faces. “The Hangman's Knee” es un blues rock pesado, sucio, crudo, con un Jeff Beck insuperable y un Rod Stewart estremecedor como vocalista de blues. Pocos han igualado su estilo crudo, emotivo y conmovedor en esta canción. Mientras tanto, Beck prueba por qué tantos compañeros guitarristas estaban, y aún están, asombrados de su talento.  Y para terminar, “Rice Pudding”, firmado por toda la banda, te golpea con un riff de blues poderoso, sobre el cual construyen una pieza de más siete minutos que no es sino la confirmación de la genialidad que esos cinco músicos fueron capaces de hacer juntos. 

En un tiempo en el que la calidad y el criterio musical eran la base del éxito, el álbum llegó al número 15 en el Billboard 200 entre junio y julio de 1969, y Rolling Stone lo definió como "un álbum brillante, de textura densa, lleno de energía física y nerviosa, tan atractivo para la mente como para el cuerpo".

"La intención era finalizar la gira por los USA en un gran evento al aire libre en Nueva York a mediados de agosto” -recordó Rod Stewart- "Pocos días antes de ir a Nueva York, nos despertamos en un hotel de Chicago con la noticia de que Jeff ya había volado en el vuelo de las 5:30 de la tarde el día anterior hacia Londres y había decidido romper el grupo. ¿El nombre de ese festival en el que no tocamos? Woodstock. Ah, bueno. Visto un festival al aire libre, los has visto todos ¿verdad?”.