Ourense

El botón contra la soledad

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El botón contra la soledad

El drama de los 17.529 mayores que viven solos en la provincia tiene en la teleasistencia una mejora en su calidad de vida. Genaro Dapena, vecino de 86 años de una aldea de Boborás, no se separa del colgante que lo salva de una emergencia. 

La soledad es uno de los mayores dramas de la provincia, donde 17.529 mayores de 65 años viven solos. La despoblación del rural y la dispersión geográfica complican la situación de los ourensanos que encuentran en el servicio de teleasistencia un método de ayuda efectiva, incluso en la aldea más remota. Apretando el botón de un colgante en caso de emergencia, los usuarios del servicio reciben la respuesta rápida que les conecta con los sanitarios. A veces solo buscan una conversión, una necesidad social que también solventa la teleasistencia. "Os meus pais teñen 86 años e viven nunha aldea de Boborás. Mentres estén os dous vivos, non queren marchar da súa casa. Con este sistema, os fillos estamos encantados", explica Aurora Dapena, hija de Genaro, usuario del servicio.

La Diputación de Ourense financia al 100% este servicio en los concellos de prioridad demográfica, entre los que se encuentra Boborás. El 2019 se cerró con más de 1.800 usuarios en toda la provincia, de los cuales el 80% son mujeres. Desde hace unos meses, el servicio incorpora la geolocalización. Si el usuario tiene un problema fuera de casa, está cubierto. "La persona gana en calidad de vida y se promueve que la gente no se encierre en su casa. Es fundamental para el envejecimiento activo y la interacción social. De momento, hay 250 dispositivos en el proyecto piloto", explica Luz Doporto, diputada de Reto Demográfico, Igualdade, Benestar e Emprego.

Cruz Roja Ourense también dispone del servicio de telasistencia, subvencionado por el Concello de Ourense y la Xunta y que cubrió en 2019 a 1.651 personas, casi el 70% en la ciudad. María José Míguez, coordinadora del programa, apunta que los beneficiarios "solicitan el servicio por tranquilidad y con solo un botón piden apoyo". La figura del voluntario es imprescindible: "Hay muchas llamadas de emergencia social, no solo sanitaria. Tienen miedo, escuchan un ruido, tienen crisis de angustia, se encuentran solos... La soledad se denota porque lo más habitual es que llamen simplemente para hablar". La difícil cobertura de voluntarios en el rural es una realidad: "En ese caso, intentamos cubrir la necesidad con los vecinos más cercanos a los usuarios de la teleasistencia". Son 136 voluntarios en toda la provincia los que cubren las visitas. El servicio de Cruz Roja se amplía a otros colectivos, como mujeres embarazadas, y dispone también de geolocalización. 


Gerardo Dapena: “Ahora vuelvo a pasear hasta la fuente del pueblo"


La diputada del reto demográfico, Luz Doporto, visitó ayer a Genaro Dapena, vecino de 86 años de una aldea de Boborás que utiliza la teleasistencia. Primero disponía del servicio a domicilio y ahora forma parte del proyecto de geolocalización, que le permite al usuario estar tranquilo fuera de su domicilio.

El seguimiento de los beneficiarios forma parte del programa de la entidad provincial. Genaro Dapena no sale de casa sin el colgante en el que a través de un botón, se pone en contacto con un operador de la central de atención que atenderá la demanda del usuario. Dapena tiene una insuficiencia cardiorespiratoria y suele angustiarse cuando tiene catarro. En una ocasión, se encontró mal a las tres de la madrugada. Cuenta que la ambulancia llegó "enseguida".

Gracias al servicio de geolocalización, ahora sale de casa más tranquilo: "Me gusta pasear hasta la fuente, que queda a 800 metros. Dejé de ir y ahora vuelvo porque tengo la teleasistencia".

La hija del usuario, Aurora Dapena, explica su satisfacción con el servicio. "Meus pais non teñen veciños ao redor. Hai tempo meu pai sufriu rotura na cadera e notamos que necesitábamos algún servizo. Agora coa xeolocalización estamos encantados. Pode estar fóra da casa e se ten algún problema dalle ao botón do colgante e chámano. Tamén reciben visitas periódicas na casa dos responsables da teleasistencia para ver como se encontran. E se non responden, chaman aos seus teléfonos. E senón, aos teléfonos dos fillos. Nós estamos máis tranquilos, xa que mentres poidan queren vivir na súa casa. A teleasistencia é unha resposta ao problema do rural", explica la hija. 


Elisa Luna: “Emilio es un cielo, viene a casa a ver cómo estoy"


Elisa Luna Álvarez, vecina de la ciudad de 88 años, recibe la visita de Emilio Varela, voluntario de Cruz Roja Ourense. "No me separo nunca del teléfono y del mando de la televisión", bromea la mujer. Aunque su realidad no es tan preocupante como la del rural disperso, la teleasistencia es muy necesaria para esta mujer que vive sola y recibe la visita de los hijos. "Me sirve de mucha ayuda, es una gran compañía. Emilio es muy majo, es un cielo y viene a casa a ver cómo estoy", cuenta la mujer.

Emilio Varela es voluntario de Cruz Roja desde hace tres años. "Tenía que haberme anotado antes", dice. Es uno de los principales apoyos de los usuarios de teleasistencia de Cruz Roja en la ciudad. "Mi madre es usuaria del centro de día de Cruz Roja. Todo surgió a raíz de ahí. Estaba en paro y me dije que tenía que hacer algo. Para mí es especial ser voluntario del servicio", dice.

La necesidad social de la soledad se manifiesta a través de los mayores que a veces solo necesitan una persona con la que charlar sobre el día a día. "Muchas veces quieren estar con una persona solamente. Hay gente que no sale de casa y es su única conexión con alguien", cuenta el voluntario.

Elisa Luna Álvarez relata la experencia que sufrió con una caída en su casa hace un tiempo. "Tuve que hacer uso del servicio de teleasistencia. Siempre que tuve problemas me han ayudado. Esa vez que me caí, la ambulancia estuvo aquí en un momento", apunta esta mujer.

Emilio Varela es uno de esos voluntarios del servicio que mejora la calidad de vida de los mayores, especialmente los que viven solos. "Siempre que le necesito, viene", dice esta vecina de la ciudad.