La entidad abrirá antes de 2015 otras tres residencias en Galicia

“Todas las empresas privadas que llegan al sector de las residencias para hacer negocio están saliendo porque el que vea solo negocio en la parte asistencial verá que la rentabilidad es muy baja, tiene que ofrecer algo más”.
La afirmación es de José Luis Gavela, presidente de la Fundación San Rosendo, aquella institución que tímidamente arrancó en 1992 como apéndice de Cáritas y hoy gestiona 66 centros asistenciales con 3.300 plazas, da trabajo a 1.600 personas, maneja un presupuesto de 44,5 millones de euros e invierte este año 4,10 millones. Lo hace para defender su filosofía de fundación, con un 97% de sus ingresos que provienen de cuotas y de los contratos de las residencias. “Somos fundación y seguiremos siendo fundación”, apostilla el presidente, desterrando cualquier similitud con una empresa privada.
La afirmación que abre este texto la pronuncia para atajar la idea de que el cuidado de las personas dependientes pueda ser “un buen negocio”. Un tercio de la población de Ourense tiene más de 65 años, un mercado goloso que han sondeado algunas empresas del sector, pero “te sorprendería saber la cantidad de residencias privadas que se nos ofrecen todos los meses porque son muy difíciles de llevar”, agrega el presidente de la Fundación San Rosendo. Además de apuntalar la idea de fundación como tal, José Luis Gavela alude también a que la institución está donde se la necesita, “sobre todo en el rural”, emplazamiento en el que están el 75% de las residencias de ancianos y discapacitados.
Muy pronto la mancha de aceite de la expansión tendrá tres nuevas dotaciones. Antes de que finalice el 2014 la Fundación San Rosendo espera tener abiertos tres nuevos centros: A Cañiza, Lobios y Vigo. El primero de ellos contará con 130 plazas “y en él trabajarán más de cincuenta personas de la zona”, dice el presidente en un intento de acentuar “el compromiso” con el entorno rural tanto desde el punto de vista asistencial como laboral. La entidad sigue presumiendo de raíces ourensanas y 45 de los 67 centros están en esta provincia, aunque hace varios años que sus miras están en toda Galicia. “Tenemos ámbito gallego por estatutos y hay mucho que hacer todavía en Galicia para potenciarla”, destaca Gavela.

REFERENCIA SOCIAL
La Fundación San Rosendo suma ya un par de décadas de vida y en la actualidad “es un referente, con mucha gente que nos anima y nos apoya”, dice su presidente. Su presencia fuera de los entornos urbanos supone en muchos casos que alguna de sus residencias “sea la única entidad social que está en el pueblo, incluso como único centro de empleo”. Es más, cuando cada día se habla del suicidio demográfico gallego, José Luis Gavela prefiere invertir el pronóstico y precisa que “lo que la sociedad ve como un problema para nosotros es una oportunidad porque no queremos hablar solo de envejecimiento, sino de envejecimiento activo, dándole vida a los años”.
Ese es uno de los retos de la institución, al lado de otros como “la profesionalización” de sus 1.600 trabajadores. El 70% de los cuidadores que están en los centros cuentan con la certificación que la Xunta exigirá ya en el 2015 y todas las residencias que tienen más de cien plazas cuentan con la certificación de calidad ISO 9001. Subraya el presidente de la Fundación San Rosendo que otro de los propósitos de la institución es resolver la presión asistencial que provoca la crisis. Matiza que “no es cierto que los familiares retiren a sus mayores de las residencias por culpa de la crisis”, pero sí que “este año está siendo especialmente difícil porque las familias tardan mucho más en hacer los ingresos y la gente viene mucho más deteriorada, con un mayor grado de dependencia”.n

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