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El mejor mayo en viajeros, pero lejos todavía de otras provincias del interior

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El mejor mayo en viajeros, pero lejos todavía de otras provincias del interior

El acumulado en turistas de los cinco primeros meses apunta a un récord anual

 

Pese a que la ciudad se mantiene  por detrás de casi todas las ciudades del interior español en número de viajeros, su crecimiento sigue siendo paulatino, al igual que el que se da en el conjunto de la provincia. Según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el pasado mes fue el mejor mayo desde que hay registros históricos para el turismo provincial.

Con 29.447 viajeros alojados, se batió el récord de visitantes en hoteles del año 2008 –justo antes del estallido de la crisis–, cuando llegaron a pasar por los establecimientos hoteleros hasta 29.014 personas. Sin embargo, no se consigue superar el número de pernoctaciones que los turistas en aquel mismo año. También en la ciudad se bate récord de viajeros (9.887) para un mes de mayo, con 16,616 pernoctaciones, solo por detrás del mismo mes de 2008.

La mejoría, aun siendo notable, y con un crecimiento continuado desde el año 2015, sigue situando a Ourense  a la cola de visitantes alojados de todas las provincias gallegas –algo en lo que penaliza, sin duda, el carecer de playa–. En todo caso, las cifras van en buena dirección para batir de nuevo en 2019 el récord de turistas, superando al alcanzado ya el año pasado. A estas alturas del año han pasado más visitantes (126.227) que en 2018 (124.669).

En comparación con otras provincias de interior, Ourense queda en un punto intermedio. Observando los  datos del mes de mayo, con sus 29.447 viajeros, la provincia superó a su vecina Zamora (26.523), Cuenca (27.500), Soria (20.000) y Palencia (19.000).  Pero quedó muy por detrás de los más de 36.000 en Teruel, los 55.000 de Jaén o los más de 75.000 de León. Mientras, Cáceres y Badajoz, con 66.000 y 72.000, respectivamente, doblan las cifras de viajeros alojados en los hoteles ourensanos.

Así pues, los datos turísticos de la provincia varían según el cristal con que se miren. Los datos mejoran, sube progresivamente el volumen de visitantes, pero eso no impide que la brecha con otros puntos que deberían estar en un mismo escalón, no siga siendo rotunda. Ahí está uno de los grandes retos a afrontar por la clase política durante los últimos años para lograr poner a Ourense al mismo nivel que otras con características similares.

El crecimiento se da en la ciudad de forma tímida, tiene un gran impulso de otras zonas, como la Ribeira Sacra, que tiran con fuerza del turismo. De hecho,  en los establecimientos de la ciudad apenas se alojan el 40% de todos los visitantes que llegan a la provincia, mientras que el resto opta por establecimientos insertados en las zonas más rurales.

En cuanto a pernoctaciones, no hay récord. Con 54.539, mayo de 2019 se quedó por detrás de la cifra que se había registrado en el mismo mes de 2008, cuando llegaron a 56.338, con lo que se pone de manifiesto que, aunque crece el flujo de visitantes, sigue pendiente el reto de conseguir que alarguen sus estancias. 

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