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Patricia Chao y Sofía Ferreiro: "Dando vida al rural"

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Patricia Chao y Sofía Ferreiro: "Dando vida al rural"

Sofía Ferreiro y Patricia Rodríguez Chao.
photo_cameraSofía Ferreiro y Patricia Rodríguez Chao.
Con LevinRed aprovechan el vino tinto de O Ribeiro y sus cualidades para crear varias líneas de cosmética que siguen en crecimiento y gracias a ello se han hecho con el segundo Premio a la Innovación para Mujeres Rurales del Mapa

En la semana del Día Internacional de la Mujer Rural, las emprendedoras Patricia Rodríguez y Sofía Ferreiro Casas recogieron en Madrid el segundo Premio a la Innovación para Mujeres Rurales del MAPA, un reconocimiento más que demuestra que están en el buen camino. Con LevinRed aprovechan el vino tinto de O Ribeiro y sus cualidades para crear varias líneas de cosmética que siguen en crecimiento. Y esa apuesta va irremediablemente ligada a un futuro en un rural de oportunidades descubiertas y por descubrir; un rural en el que se puede vivir; un rural al que demostrar todo su amor por la tierra que les vio crecer. 

Todo tiene un comienzo, ¿cuál fue el de LevinRed?
La primera idea surgió hace cuatro años. En mi casa, en Leiro, por tradición, siempre se hizo vino para consumo propio y, en ese momento, la cosecha resultó muy abundante. A mí se me ocurrió usar el excedente en cosmética, aprovechando las cualidades antioxidantes del vino tinto debido a los polifenoles de la piel de la uva. Además, era un área que estaba desierta. Más tarde, hablando con mi compañera y socia, Sofía, que al igual que también estaba buscando nuevas perspectivas laborales, le comenté la idea, le pareció bien y, al día siguiente, ya estábamos inmersas en el proyecto de LevinRed. Fue un proceso largo, tedioso, complicado... Hace poco más de dos años empezamos la comercialización como empresa y poco a poco vamos sumando nuevos productos cosméticos.

¿Qué tipos de productos elaboran?
Son todos de tratamiento antiedad, ya que se elaboran a partir de vino tinto, que contiene, además de otras propiedades como hidratante, una gran concentración de antioxidantes. Empezamos con una crema, luego sacamos un jabón, y este año un serum facial y un labial que tuvo mucho éxito. Ahora estamos preparando dos o tres fórmulas más, y, en poco tiempo, sacaremos el primer producto corporal que ya se está probando.

En el largo proceso de creación, todo empieza en el viñedo.
Sí. Durante el año cuidamos de unos viñedos que eran de mis abuelos y que reestructuraron mis padres. En ellos están plantadas las castes de Ferrol, Brancellao, Caíño, Mencía y Tintilla, cuya mezcla, en proporción, es la base de los productos. Intentamos trabajarlo sin apenas tratamientos, para que sea lo más natural posible, y, al llegar septiembre, hacemos la vendimia y elaboramos el vino de modo tradicional.

Y  acabada la vendimia, empieza lo más complicado...
Lo primero son los controles. Si el vino pasa muchos para llegar a la mesa, aún son más  los que tiene que superar para destinarse a cosmética. Después de las exhaustivas pruebas microbiológicas y aceptado que el vino sirve para formular, llegamos al laboratorio . Ahí empezamos a desarrollarlo. A partir de varias muestras comenzamos las pruebas en personas de nuestro entorno que tienen diferentes tipos de piel y edades. Así sabemos cual se adapta mejor a lo que buscamos. Una vez tenemos decidido, comienza la fase del diseño de etiquetado y el testeado en puntos de venta, centros de estética y spas, ya que la opinión de los profesionales de la belleza nos parece esencial.

¿Es complicado llegar al mercado?
Sí. Nos ha costado mucho y aún queda camino por recorrer. Se sigue valorando más lo de fuera que lo de aquí. Pero, poco a poco, nos van conociendo, descubriendo unos productos de mucha calidad, que es lo que prima para nosotras, hechos con activos que son de un 95% a un 99% naturales. Emprender es difícil, en el rural, más.

Es de destacar vuestro papel de mujeres emprendedoras en el rural en un tiempo de despoblación y abandono.
Es importante apostar por la tierra y el entorno, en nuestro caso, el Ribeiro. Siempre hay que echar un vistazo alrededor y ver que te puede ofrecer y, en nuestro caso teníamos claro que era el vino. A partir de ahí, buscar ideas y un hueco en el mercado. El rural aporta muchos recursos e ideas innovadoras, hay que saber buscarlas y aventurarse. No voy a mentir.  No es fácil. La administración no ayuda todo lo que debería, pero al final ves el resultado. Apuestas por tu tierra y con tu granito de arena puedes ayudar, por ejemplo, a fijar población y a frenar el despoblamiento de la zona… y compensa.

El éxito les está llegando, con unos productos que se agotan y también a través de diferentes reconocimientos.
Sí, el miércoles recogimos el 2º Premio a la Innovación para Mujeres Rurales del MAPA y el pasado año recibimos el Premio Jóvenes de la Agencia Galega de Desarrollo Rural (Agader). Además de animarte y ser un reconocimiento a tu trabajo, la promoción va más allá de nuestros productos, ya que los premios dan visibilidad a toda la comarca y los recursos disponibles van más allá de las bodegas.

¿Cómo animaría a alguien a emprender en el rural?
El hecho de que te marches, que te formes y trabajes fuera, pero que vuelvas a tus raíces, es un sentimiento. Es el deseo de aportar a tu entorno más cercano en el que te criaste, todo lo que aprendiste. Reconducir todo lo vivido a un proyecto en el rural, tu rural. Y también  es necesario llevar dentro esa semilla de emprender, porque no es fácil, se pasa mal, se necesita motivación, pero como he dicho, también es satisfatorio cuando ves que trabajando y esforzándote, las cosas van dando resultados. Sí que es verdad que todos los emprendedores coincidimos en la falta de apoyo de la administración. Y no me refiero a temas económicos. Es más bien una cuestión de información, asesoramiento en materias que desconoces, que muestren canales a los que no tienes aceso..,

De todo el proceso hasta que ve la luz un producto de LevinRed, ¿con qué momento se queda?
La verdad, cuando ves el producto, ya definitivo, te puedo decir que estamos tan cansadas que casi nos sentimos aliviadas (risas). Lo más bonito es cuando decidimos que producto vamos a sacar, el laboratorio nos da las primeras muestras, empezamos a probarlo y nos decidimos. Y luego, por supuesto, la respuesta de la gente, ver que les gusta, que te animan y te felicitan. 

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