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“Salí a comprar una croqueta"

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Crisis del coronavirus

“Salí a comprar una croqueta"

Los agentes entran en el autobús para realizar un control de los pasajeros. //Xesús Fariñas
photo_cameraLos agentes entran en el autobús para realizar un control de los pasajeros. //Xesús Fariñas
El estado de alarma ha sacado a relucir la picaresca de algunos ourensanos. La Policía Local escucha estos días de todo, desde "fui a casa de mi novia porque no aguantaba sin verla" a "salí a tomar el sol porque 
me agobiaba en mi casa". 

Son las 15,30 de un jueves laborable, pero en A Ponte no se ve un alma. En los alrededores de la Jefatura de la Policía Local, dos vehículos cruzan la rotonda, cada conductor ataviado con guantes Ourense. 26/03/2020. Reportaje de los controles de la Policía Local de Ourense a los ciudadanos por la alarma del coronavirus a peatones, vehículos y autobuses urbanos.Foto: Xesús Fariñasazules, casi obligatorios en el outfit de estos días. Una patrulla arranca, dirección estación. Otra, se prepara para desplazarse a una de las paradas de autobús de Vicente Risco y controlar a los viajeros –muchos aprovechan el transporte público para moverse por la ciudad y hacer visitas a sus conocidos–. "Imos ir por separado, ti nun coche conmigo e o fotógrafo con outro compañeiro, para evitar ir os catro xuntos", nos indica el oficial Carlos Quintela. 

"O Día do Pai o paseo do Miño estaba cheo de xente, parecía que ningúen vira a tele as últimas semanas" 

En el garaje de Jefatura, varios coches permanecen con las puertas abiertas para ventilar. En el vehículo cada patrulla cuenta con mascarillas y desinfectante para la superficie. "Cada un leva o seu, xa ves, é o que toca", señala. Patrullar la ciudad, estos días, "parece de película". Los siniestros viales se redujeron a un mínimo histórico –casi cero–, pero el trabajo no es, por ello, más liviano. "A idea non é sancionar porque si, é tamén explicar o por que de todas as medidas que se están tomando. Non é sinxelo para nós", apunta. Los policías, ahora, hacen turnos de 12 horas, y siempre coinciden los mismos compañeros, para evitar posibles contagios. 

LA PICARESCA

Al llegar a la parada de Vicente Risco, ni rastro de viandantes. Llega el primero autobús, con una persona. Llega el segundo, y los agentes entran a hacer un registro. "O mércores decatámonos de que moita xente anda colléndoo para andar de paseo. Un que dicía que viña de ver á moza que non aguantaba sin vela, outro que dicía que ía ver a súa irmá que seica rompera unha man... e claro, nós que sabemos se é certo", explica Quintela. 

El policía le pregunta el motivo de su desplazamiento.

El policía le pregunta el motivo de su desplazamiento. // Xesús Fariñas

El control también se hace a los primeros viandantes que aparecen en la calle. De ellos, la gran mayoría extiende una hoja en la que justifican de algún modo su traslado. Casi todos: trabajo. "É de eloxiar que cada vez máis todo o mundo leva un xustificante, aínda que non sexa obrigatorio. Ao principio fiámonos da xente, e habería quen dixo que se movía por motivos de traballo e bueno... É difícil", señala. Los primeros días del estado de alarma, los agentes se encontraron situaciones de todo tipo: "O Día do Pai o paseo do Miño estaba cheo de xente, parecía que ninguén vira a tele nas últimas semanas. Á compañeira chegaronlle a dicir que saíran da casa a tomar o sol porque se agobiaban na casa, e claro... Decepciona ver que a xente non entende a gravidade do asunto, pero agora hai máis conciencia". Otros justificaron las salidas con la necesidad de tomarse un café –para llevar–: "Dinche que claro, que eles sen café non són personas pola mañá... Digo eu que haberá que tomalo na casa estes días". 

Por Vicente Risco también pasan vecinos con varias bolsas de la compra, rumbo a su casa. "Os primeiros días paramos a un que nos dixo que ía ao Coren Grill a por unha croqueta, unha. Polo momento aínda non temos una lista das cousas que se consideran 'importantes' para ir ao súper, pero o que se pide é sentido común. Hoxe (por ayer) paramos a unha muller que ía ao súper no coche, porque ía a un grande ao que vai sempre. Home, na medida que podas... mellor ir ao que tes debaixo da casa", apunta. 

Los agentes dan el alto a un conductor de avanzada edad. El motivo de su viaje, ir al pueblo a dar de comer a sus animales: "Non se pode, o mellor é que algún veciño ou familiar o faga, ou ir unha vez pero botarlles moito. Vemos moitos maiores estes días, e son os que máis se teñen que coidar".

Un motorista también explica sus motivos.

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