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Testigos del choque mortal para un motorista en Larouco: “El conductor parecía un niño"

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Testigos del choque mortal para un motorista en Larouco: “El conductor parecía un niño"

Los guardias civiles de Tráfico que investigaron y firmaron el atestado del accidente de circulación ocurrido el 18 agosto del 2018 en la carretera N-120, a su paso por Larouco, en el que perdió la vida el policía local vigués Manuel Abelle González, de 59 años, coincidieron ayer al declarar en el Juzgado de lo Penal 2 de Ourense en no entender como al conductor del coche, acusado de provocar la colisión, Manuel Pombo López, de 57 años, se le había renovado el carné con anterioridad por un periodo de 10 años. Fundan sus dudas y argumento en la minusvalía que padece -le falta movilidad en la parte izquierda del cuerpo- a causa de un ictus que, según el mismo reconoció, sufrió en el año 2007. "Según recoge la legislación, la renovación debía de ser solo por un año", explicó un agente de Tráfico.

Manuel Pombo, con domicilio en Cacabelos (León) y con antecedentes por delitos contra la seguridad vial se sentó el martes en el banquillo para responder de la acusación del ministerio fiscal por un delito de homicidio imprudente, por el que le pide cuatro años de cárcel. El acusado, a preguntas del fiscal, aseguró que tras el ictus, se sometió a una operación en la cadera y a otra en una mano, "pero no me afectaron para conducir".  Y puso como prueba que al renovar el carné, en el 2011, solamente le pusieron como condición que llevara gafas y que el vehículo estuviera dotado de trasmisión automática.  

En este sentido, Pombo López recordó que el día del fatídico accidente circulaba correctamente por la carretera N-120 en dirección a Monforte, a donde iba a visitar a su suegra. En el vehículo también viajan su mujer e hija, menor de edad. "A la  altura de A Rúa me encontré con unas motos. Mi mujer su asustó con el ruido que meten esos motoristas e iba muy intranquilo, asustado. Uno de ellos, al intentar esquivar mi coche, colisionó y me saltó por encima del parabrisas", declaró, puntualizando que lleva  tres cuartos de hora de viaje y circulaba entre 70 y 80 kilómetros por hora.

Pero este argumento no fue ratificado por los múltiples testigos citados en la vista oral. Incluso su hija -no había declarado hasta hora al no alcanzar la mayoría de edad, recordó que le había reprochado en varias ocasiones su forma de conducir. El policía local iba, junto con tres compañeros, de excursión en dirección a los Picos de Europa. Según el ministerio fiscal, el acusado no utilizaba gafas e invadió el carril contrario, lo que provocó la colisión y su muerte.

“Este me come"

El primer testigo en declarar fue un conductor de ambulancia, que coincidió con Manuel Pombo kilómetros antes del accidente. "Nos cruzamos en una larga curva y me tuve que arrimar al arcén porque pensé: Este me come. Al volante parecía que iba algo como un muñeco congelado", aseguró. Este conductor se encontró minutos más tarde con el accidente y alertó a la Guardia Civil de lo que le había sucedido. "Nunca se me olvidará el susto y la matrícula de su coche", añadió.

El segundo testigo fue un camionero, que presenció la colisión  mortal. "El motorista me acaba de adelantar y estaba circulando por su carril", explicó. A preguntas del fiscal, el camionero argumentó que vio al acusado "formando eses y me dije: o impacta con mi camión o contra el motorista", añadió.

Los agentes de Tráfico recordaron que el acusado invadió el carril contrario "y en ningún momento parecía ser consciente de lo sucedido. Estaba como ido, en otro mundo. Se metía en la carretera y con el bastón retiraba los restos de coche y los trozos de carne del fallecido poniendo en riesgo su vida dado que había circulación", apuntó un agente. "Solo preguntaba por el arreglo de su coche y por marcharse a su casa", añadió.  Esta versión fue ratificada por todos los guardias civiles que intervinieron en el siniestro y por los compañeros del fallecido. "En ningún momento se acercó a nosotros. Solo estaba preocupado de retirar los trozos  del coche y de carne de mi compañero de la calzada", lamentó uno de los motoristas, Antonio González, puntualizando que "parecía un niño pequeño, sin  ningún razonamiento".  Los motoristas tampoco se explican cómo se le permitió conducir cuando su movilidad es muy limitada.

“Me persiguen"

El acusado, tras el accidente, según el ministerio fiscal, le fue retirado el carné, pero la Guardia Civil lo interceptó cuatro veces -fue denunciado- por conducir sin carné. Manuel Pombo reconoció ayer  haber conducido pero acusó a los agentes de "perseguirlo".  

“Ver a sus hijos me parte el corazón, no se me olvida"

El ministerio fiscal solicita que el conductor, al que calificó de delincuente, sea condenado a cuatro año de presión y que su familia -el fallecido tenía esposa y tres hijos, además de padres y tres hermanas- que sea indemnizada con cantidades que en total suman 504.262 euros. La acusación particular se sumó a la petición de los mimos años de cárcel, pero eleva la responsabilidad civil hasta más de 550.00 euros, de los que 490.000 ya fueron depositados por la compañía aseguradora del automóvil que conducía el acusado.

El abogado defensor solicitó la libre absolución. El conductor acusado no hizo uso del su derecho a la última palabra, pero fuera del edificio judicial aseguraba que ya le había "pedido perdón a la familia. Ver a sus hijos me parte el corazón, no se me olvidará nunca lo que pasó. Pese a mi enfermedad, lo tengo muy presente aquí dentro", argumentaba, poniendo la mano en el pecho. En la vista declararon como testigos los hijos y mujer del fallecido y todos recordaron que dependían de su sueldo para salir adelante.