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La única niña del pueblo es feliz

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La única niña del pueblo es feliz

Pura, otra vecina de O Bagullo, cómplice con Uxía (ÓSCAR PINAL).
photo_cameraPura, otra vecina de O Bagullo, cómplice con Uxía (ÓSCAR PINAL).

Uxía Parente es la única menor de O Bagullo, un pueblo de Cartelle con 13 vecinos. Tiene 15 años y lleva toda la vida aquí. La anterior se marchó en 1996. Este es el relato biográfico de una adolescente en la "España vaciada"

O Bagullo es un núcleo de Cartelle que para el INE tiene 34 habitantes. En realidad son 13. Se duplican en verano. Uxía Parente es la única menor de edad que reside todo el año allí. Y lo ha sido toda su vida. Tiene 15 años, sonríe todo el tiempo y es extremadamente tímida. "É a única, a nosa rapaza", se enorgullecen los demás. Antes había otra niña, hace mucho de aquello.Lola, Tino, Clara, Uxía, Aurentino, Corona, Emilio, Paqui y Laureano, 9 de los 13 vecinos de O Bagullo.


Desde la España Vacía


El pasado mes de noviembre llegó la novedad al pueblo. Laureano, Paqui y sus tres perros; los primeros vecinos desde el nacimiento de Uxía. Andaluz y vasca jubilados. "Os nosos oito apelidos vascos", bromea Clara, la madre de Uxía, desde la ventana de casa. Laureano y Paqui vinieron desde Cádiz por amor al campo, después de un tiempo en Escairón (Lugo). Lo cuentan con total naturalidad para un pueblo que no tiene habitantes nuevos desde el 2003 y que observa cómo los de siempre se van muriendo o mudando. Que para la España que se vacía, es lo mismo. El resto de los que cuenta el censo del INE son los mayores, todavía empadronados allí, pero que se han trasladado a la capital o a residencias de la tercera edad. Onix era el perro de Odila, que se fue hace un año a vivir con su hijo porque no podía estar más tiempo sola. Al perro lo cuidaron los vecinos una buena temporada. Al final, hubo que darlo en adopción. Es un retrato del rural, con fecha de caducidad en el horizonte si no se pone solución. Y el poder de convocatoria de Uxía, unido a la facilidad de juntar a la decena de vecinos, los reúne a todos en el medio del pueblo para hablar de la "España vaciada", desde un foco del "Ourense vaciado".


"E se non hai terra, que?"


"Agora están en Madrid manifestándose polo rural. A xente aquí vive do campo, da terra. E se non hai terra, ou aínda que a teñas, pero non a podes traballar, que? De que vives? Compren axudas para o campo", dice Lola. "É que por forza hai que denunciar, os campos están todos patas arriba. O xabarín revólveo todo. Hai que mirar polo rural", añade Corona. "¡Y lo tranquilos que estamos aquí. Esta tranquilidad no la cambio por nada", defiende Paqui, la vecina nueva. Uxía asiste callada al debate, aunque tiene una postura muy clara que comentará luego. La siguiente es su vida. La vida de la única niña de un pueblo de 13 habitantes que, a excepción de sus padrCARTELLE (BAGULLO). 31/03/2019. OURENSE. Uxía e a única moza que todavía vive no pobo de O Bagullo, no concello de Cartelle. FOTO: ÓSCAR PINALes, le quintuplican la edad.


La vida de la única adolescente


A las 07,30 de la mañana para en O Bagullo el autobús que lleva al instituto a Uxía, en Celanova. No entra a clases hasta las nueve menos cuarto, pero el tiempo no sobra. Es un trayecto de media hora en coche. Para Uxía, el doble. "O meu recorrido é case o máis grande, botamos unha hora de bus porque imos parando no resto de pueblos. Así que chego case á hora de empezar o instituto", relata. En algún recreo o después de las clases aprovecha para descargar con el wifi del instituto alguna serie que le guste. Sino, toca la que echen en la tele. Internet en O Bagullo, una utopía. Uxía tira de la tarifa de datos del móvil, con sus dificultades de conexión. Para el Instagram pero también para hacer los deberes.

La joven toca la gaita en la banda de A Valenzá. Es una de sus pasiones y parte del tiempo que pasa en O Bagullo lo dedica a la música. "Cuando la escucho tocar la de la Ribeira Sacra, abro la ventana. Es una gozada”, dice Paqui, que vive en frente. Llama la atención el contraste de fachadas. En la de los "andaluces"–así les llaman ya cariñosamente–, un retrato de la virgen del Rocío. En la de Uxía, un pequeño grafiti de la adolescente.


Las amigas, a kilómetros


El bar más cercano está a unos tres kilómetros, en Cartelle. Aunque Uxía suele ir a Outomuro, a siete kilómetros. Ayer salió en Celanova, donde tiene a la mayoría de sus amigas. Aunque también en pueblos cercanos, pertenecientes a Cartelle, tiene colegas en la misma situación. Adolescentes conviviendo día a día con vecinos cinco veces mayores a ellos.

Uxía recuerda cómo de pequeña iba a jugar a las cartas con los mayores del pueblo. Lo sigue haciendo, pero más en verano, que es cuando llegan los forasteros.

—Gústache vivir aquí?

—Si, non o cambiaría.

El sí es rotundo. Con fuerza. Sin más discurso hablado.

—Onde te ves nuns anos?

—Gustaríame verme aquí, pero está dificil. Non hai xente...

—Que che gustaría facer ao acabar o instituto?

—Aínda non o teño claro, pero sei que me gustaría vivir aquí.

La última de O Bagullo

Resulta que Uxía es feliz en la España vacía, un desierto obligado para los que emigran porque no hay vida en el lugar en el que quieren vivir. La adolescente posa con los vecinos y se despide para hacerse la foto con una de las que faltan, Pura. El retrato es cerca de casa de la mujer, que ya le cuesta un poco más caminar. Es la abuela de la otra niña que vivió en el pueblo hace mucho tiempo. La última antes de que naciese Uxía, que no pudo coincidir con ella de pequeña.

Me fui a la capital en 1996, con solo cuatro años. Los suficientes para soñar con la llegada de cada fin de semana en el que volvía a O Bagullo.